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A medio siglo de la Campaña de Alfabetización en Cuba

Crónicas

Por: José Prado Lavallós

[singlepic id=217 w=320 h=240 float=left] En este año 2011 se cumple medio siglo de la Campaña de Alfabetización que convirtió a Cuba en el primer territorio de América libre de analfabetismo.

La educación, que es la savia que nutre el alma de los pueblos, ha sido tarea cardinal de la Revolución Cubana desde sus inicios, consciente de que no puede ser libre y fuerte un pueblo ignorante.

Por algo los gobiernos oligárquicos y sus tutores, las potencias colonialistas e imperialistas, mantienen en la ignorancia a los pueblos para explotarlos y dominarlos.

Durante la Campaña de Alfabetización, efectuada en solo un año, fueron alfabetizados en Cuba todos sus iletrados, que eran unos novecientos mil. Pero no se detuvo ahí la labor educativa de la Revolución. Se crearon entonces miles de escuelas y centros escolares y se incorporaron a las aulas los recién alfabetizados y otros que sabían leer y escribir, pero no habían podido continuar asistiendo a la escuela.

No se hizo esperar el fruto de esa siembra de ideas y escuelas. Solo 17 años después, en 1978, el número de estudiantes en todos los niveles se había elevado, de 701 mil 612 en 1958, a un millón 922 mil, y la cantidad de estudiantes de nivel medio había crecido, de 88 mil en 1958 a un millón 043 mil.

Hoy más de un millón de cubanos poseen títulos universitarios y el nivel medio  de la población cubana rebasa el noveno grado.

Entretanto, decenas de miles de especialistas, utilizando el método Yo sí puedo han alfabetizado a más de dos millones de latinoamericanos. Cumplimos así el mandato martiano de que todo hombre al nacer tiene el derecho de que se le eduque, y después el deber de contribuir a la ecuación de los demás.

La Revolución Cubana ha tenido en el ideario de nuestro Héroe Nacional, José Martí, una guía insuperable para elevar la educación y la cultura del pueblo cubano y promoverlas y apoyarlas en otras naciones del mundo

Cito a continuación algunos de los conceptos de Martí sobre la educación, la escuela y el maestro, expresados hace más de un siglo, pero que conservan su vigencia

…un pueblo instruido será siempre libre y fuerte

…El pueblo más feliz es el que tiene mejor educados a sus hijos.

…La enseñanza es, ante todo, una obra de infinito amor.

…No fructifica la educación si no es continua y constante.

…Saber leer es saber andar, saber escribir es saber ascender.

…La escuela es una fragua de espíritus

…Hombres recogerá quien siembre escuelas.

…La ignorancia hace bárbaros a los hombres.

Nuestro Idioma – Bantuísmos

Por: José Prado Lavallós

Se sabe que el español que hablamos en Cuba abundan los anglicismos, los galicismos y los [singlepic id=194 w=133 h=160 float=right]cubanismos, pero seguramente muchas personas no sepan que también existen bantuísmos (de origen bantú, africano).

En el Diccionario de bantuísmos, elaborado por Gema Valdés y Myddri Leyva, se registran nada menos que 263 palabras de origen bantú que se emplean en Cuba. Desde “ampanga”, que es la primera, hasta “zunzún”, que es la última en la lista.

Veamos el siguiente párrafo:

El viejo “cañengo” de la “cachimba”cogió su “bongó” y formó una “cumbancha”, donde no faltaron la “conga”, el “changuí” y el “guaguancó”. Un niño “bitogo” y un amigo suyo que está en la “fuácata”, soltaron la “gandinga” bailando, hasta que se formó el “titingó”.

Todas las palabras entrecomilladas , once, son bantuísmos de uso frecuente en Cuba.

En próxima ocasión me referiré a nuevos bantuísmos, no tan frecuentes, con sus correspondientes significados. Todos estos términos están extraidos de la iluastrativa obra arriba mencionada, que fue patrocinada por el Instituto de Investigación cultural Juan Marinello.

LO QUE NO QUIERO OLVIDAR

Por José Prado Lavallós

Aun el sol no calentaba aquella mañana de febrero del año 1950, cuando pasé frente a la entrada del hospital “Calixto García“. [singlepic id=192 w=171 h=331 float=right]La temperatura ambiente resultaba lo suficientemente fría para cualquiera que hubiera estado expuesta durante varias horas a la brisa de la madrugada. Eso pensaba mientras me detuve a mirar a una viejecita que se cubría con una chaqueta raída y desteñida , y que a su lado tenía lo que podría ser un cuerpo humano tapado con una vieja sobrecama de “chenille”.

Tanto me llamó la atención, que aunque iba apurado me acerqué a la viejecita para ver si podía ayudarla en algo. Lo hice, y nunca más podría olvidar aquel episodio, que entonces era muy común y hoy podría parecer exagerado, sobre todo a los más jóvenes en nuestro país.

La señora había salido de Guantánamo desde hacía dos días, con el esposo muy enfermo. Allá le habían recomendado que lo trajera para La Habana, pues en Guantánamo no tenía solución su caso. Ella no encontró una cama para ingesarlo, pero los empleados le recomendaron que no se fuera, que pronto dos camas quedarían vacías, pues los enfermos estaban muriendo. Sigue leyendo

NUESTRO IDIOMA V

Por José Prado

Es frecuente que al escribir o hablar se empleen palabras superfluas que, además, pueden crear confusión.
Una de las más usadas es como.
Se aburre uno de escuchar o leer que “Fulano fue electo como Presidente de…” o “Pedro fue seleccionado como vanguardia.”
En ambos casos sobra el como. Suprímalo y verá.

En la narración de los juegos de pelota son frecuentes esas palabras sobrantes. Ejemplos?

1)”Olivera pide tiempo al árbitro para acomodarse uno de sus zapatos.”
Desde luego que tiene que ser un zapato suyo. Sería absurdo que Olivera pidiera tiempo para acomodarle un zapato a otro jugador.
2) “El bateador recibió el pelotazo en uno de sus brazos.” Claro, no iba a recibir el ‘dead ball’
en el brazo del receptor.
En ambos casos sobra  de sus. Basta decir: “un zapato”o “un brazo”.
A propósito, no se han fijado que cuando un jugador batea de “fao”que nadie captura el narrador dice que “tiene que regresar al cajón de bateo?” Sobra la observación.
Pero ya termino esta “descarga” con una pregunta: Por qué con tanta frecuencia se responde “para nada” en lugar de decir un simple NO?

NUESTRO IDIOMA IV

Por José Prado

Cada vez que nuestros medios de comunicación informan sobre delegaciones que llegan al país incurren en un error al emplear la palabra comitiva. Por ejemplo:
Arribó a La Habana el presidente de la República Bolivariana de Venezuela Hugo Chávez, acompañado por varios de sus Ministros. La comitiva fue recibida en el aeropuerto por…”

Comitiva significa séquito, acompañamiento. En este caso la comitiva es “los Ministros”que acompañan a Chávez. Entonces, Chávez no fue recibido?
Delegación y comitiva no son sinónimos.

Se incurre también en error cuando se dice (por cierto muchas veces):
“Un 10 de octubre de 1868 comenzó nuestra Guerra de Independencia…”Solo existió un 10 de octubre de 1868, por lo tanto debe decirse el y no un.
Sí se puede decir o escribir:”Un 10 de octubre, el de 1868…”
Todos los años hay un 10 de octubre. Pero el de 1868 es único…

Copiaste?

NUESTRO IDIOMA III

Por José Prado

Aunque afortunadamente se está utilizando menos, todavía se escucha en la radio y en la televisión, o salee en los periódicos, la expresión “un grupo de…”, que hasta hace poco tiempo estaba a pupilo en nuestros medios. Y ejemplifico> Un grupo de libros… Un grupo de canciones… Un grupo de ideas..

Una vez dijo una locutora (y cito textualmente): “La actividad fue amenizada por un grupo de grupos musicales…

Grupo es un conjunto de cuerpos u objetos más o menos similares.

Una palabra que se repite hasta el cansancio en la televisión es reiterar y sus derivados reiterados y en reiteración. Muchas veces incorrectamente. Casi nunca se emplea repetir.
Reiterar es sinónimo de repetir, pero no siempre se pueden indistintamente, como ocurre con las palabras sinónimas.

Ha sido tal el uso y el abuso que uno de nuestros periódicos publicó una caricatura donde uno de los personajes le dice a otro: “No me digas más reiterar, que tu no eres locutor de televisión”.

Otro ejemplo. Subir y ascender son sinónimos, pero no creo que a alguien se le ocurra decir  que “al teniente Javier lo subieron (ascendieron) a capitán.”

Por hoy es suficiente…

Nuestro Idioma (I)

Por José Prado Lavallós

El español es nuestro idioma y también el idioma nacional de numerosos países, sobre todo en América Latina. Forma parte de nuestra identidad y es un importante factor de unidad de lo que Martí llamó Nuestra América. Los países, no obstante,vtienen ciertas [singlepic id=173 w=167 h=167 float=right]formas de expresarse, y aún regiones de una misma nación lo hacen de maneras diferentes.

Por otra parte, existen, y siempre han existido, pecualiares maneras de hablar de los jóvenes que no son del dominio de las demás personas.

Linguistas, sociólogos y otros defensores de la pureza del idioma español no se alarman por eso.

No soy un especialista del tema, pero como ejerzo el periodismo desde hace muchos aós, y, por lo tanto, mi instrumento de trabajo es el idioma, tengo opiniones al respecto.

La primera es que el español es un idioma tan rico que siempre se pueden encontrar palabras adecuadas para que todos nos entendamos:

jóvenes y viejos, cubanos o no. Está claro que el idioma es algo vivo y en constante lucha entre el conservadurismo y el creativismo. Los grandes cambios sociales y los prodigiosos avances científicos y técnicos enriquecen y modifican el lenguaje de los pueblos.

Mucho se discute acerca de lo que debe considerarse un leguaje correcto. Para algunos es lo que resulte comunicativo, que cualquiera puede entender. Si un intelectual en la conversación solo emplea palabras que no son de uso común (cultas) no podemos decir que sea incorrecto su lenguaje, pero no lo entenderán sus interlocutores de más bajo nivel cultural. Y lo mismo ocurre a la inversa, cuando se emplean palabras de la jerga popular. (Continuará… en proximas ediciones)

Nuestro Idioma (II)

Por José Prado Lavallós
Regreso a mi primera opinión: ni hiperculto ni populachero. Siempre habrá palabras para expresar ideas de manera comprensible para todos, sin perjuicio de qie maticemos el discurso con expresiones [singlepic id=172 w=212 h=131 float=left]típicas del ambiente en que se desenvuelven los interlocutores. No se trata de que proscribamos el uso de palabras que comenzaron siendo regionalismos y con el tiempo terminaron por imponerse. Lo que considero inaceptable es que a palabras del idioma que existen desde hace mucho tiempo se les atribuya un significado que no tienen. Y eso es lo que está aconteciendo en nuestros medios de comunicación.
Para nadie es un secreto la influencia que ejerce la televisión en el leguaje cotidiano. Basta ver cómo se multiplica el empleo incorrecto de palabras que se escucharon por primera vez en la tv.
Un ejemplo: a alguien se le ocurrió un día decir jornada en lugar de día, que no es igual, y poco después vemos que se emplea con ese significado en todas partes.Una fornada puede tener varios días (Jornada Camilo Che) y un día puede tener más de una jornada (jornada de la mañana, de la tarde, de la noche). En consecuencia hemos escuchado expresiones como las citadas a continuación: “Impresionante jornada de crímenes en Bagdad”,”Felicitaciones a fulano en su jornada de cumpleaños”, en las que el término se usó de manera incorrecta.
Les prometo que continuaremos con notas dirigidas a mejorar el empleo de nuestro rico Idioma.