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Cuna de la Esperanza – Sitio Histórico Finca Manacas – Casa Natal de los Comandantes Fidel y Raúl Castro Ruz

Por Lourdes María Serra Otero (texto y fotos)

[singlepic id=1 w=300 h=224 float=left]Entrevista realizada al  Lic. Antonio López, Historiador del Sitio Histórico Finca Manacas – Casa natal de Fidel y Raúl Castro, asentado en el pueblo de Birán del actual Municipio Cueto en la Provincia de Holguín.

El 13 de agosto de 1926, en el cuarto de parto de la casa y sobre la cama  a la que le falta un barrote para dejar salir al niño, vino a la luz Fidel Castro Ruz,[singlepic id=3 w=150 h=150 float=right] hijo de Don Ángel Castro Argiz y Lina Ruz González y con él nació la esperanza de los cubanos para alcanzar la definitiva independencia.

[singlepic id=2 w=150 h=150 float=left]Es en esa casa de tablas amarillas y techo de zinc rojo, construida a la usanza española,  al pie del Camino Real Nipe – Santiago de Cuba, tambien llamado Camino de Cuba,  en la Finca Manacas, antiguo municipio de Mayarí, región Marcané, provincia Oriente nacieron Fidel, Raúl y los otros hijos de Don Ángel Castro Argiz y Lina Ruz González.

Gracias a la labor de historiadora realizada por la heroína Celia Sánchez Manduley es que podemos disfrutar hoy de ese Sitio Histórico Finca Manacas. Ella, iluminada por la estrella del maestro, José Martí; y las enseñanzas de su padre, Dr. Manuel Sánchez Silveira, médico e historiador y arqueólogo  por convicción, supo comprender la importancia que tendría para los cubanos y para el mundo la conservación de ese entorno y sus inmuebles.

La Casa familiar original fue destruida  por un incendio en 1954,[singlepic id=22 w=160 h=120 float=left] no así muchas de las instalaciones de la finca que se conservaron después del triunfo revolucionario y pasaron a formar parte de una granja estatal posterior a la muerte de Lina Ruz el 6 de agosto de 1963; aunque se encontraban dañadas por los embates de huracanes. Fue Celia quién se dio cuenta de que la finca hubiera quedado bajo las agua de una presa en construcción en la zona en aquella época; y logró convencer al Comandante Fidel para que bajaran el nivel de la presa y de la importancia de reconstruir la casa carbonizada para rescatar el patrimonio de la finca para las futuras generaciones.

Aún se atesoran como parte del patrimonio de la finca:

Celia y sus desvelos periodísticos

El Blog La Esponja y Cubaperiodistas.cu destacan en el trigésimo aniversario de su muerte, el apoyo que ella brindó a los periodistas y al trabajo de la prensa revolucionaria. Siempre fue una aliada con quien contar.[singlepic id=136 w=320 h=240 float=right]

Por Modesto González

En la memoria de los cubanos viven  sus recuerdos, su tradición que va pasando de una generación a otra  y sus hechos  que ya son leyenda.
Ella es la heroína de la Sierra Maestra, de las costas, de la clandestinidad en Manzanillo, Niquero y Media Luna.
Genuina expresión de la mujer cubana, que junto a Fidel y Raúl participó en la guerra de liberación hasta sus últimas consecuencias. Después,  a partir del triunfo sobre la tiranía, permanecerá durante 21 años de trabajo incesante, en la primera fila de las transformaciones revolucionarias, unida con Fidel en la vanguardia del trabajo creativo y del pensamiento más avanzado.
El Blog La Esponja  y Cubaperiodistas.cu destaca en este once de enero, trigésimo aniversario de su muerte, el apoyo que ella brindó a los periodistas y al trabajo de la prensa revolucionaria. Siempre fue una aliada con quien contar.
Desde la  lejana etapa en que  comenzaron a llegar corresponsales extranjeros y cubanos a reportar que la guerrilla alzada en la Sierra Maestra existía y que estaba en condiciones de llevar adelante la guerra revolucionaria, Celia desempeñó numerosas tareas que hicieron viable las conversaciones de los periodistas con Fidel y los hombres de la guerrilla. Al empezar a  atender   en la Sierra Maestra los asuntos de Fidel, ella tomó conciencia del valor que tenían los documentos y los papeles con cartas o mensajes que se cursaban entre el Comandante en Jefe y sus combatientes y con los miembros del Movimiento 26 de Julio, o con oficiales del  Ejército de Batista. Los periodistas que escriben sobre la historia, agradecerán eternamente la conservación, el cuidado y la organización que le dio ella a esos papeles, que hoy constituyen una fuente fidedigna de nuestro proceso revolucionario.
Cuando comenzó a funcionar  Radio Rebelde, su apoyo fue importante para la buena marcha de la emisora de onda corta. Ella  atendió  acuciosamente  que llegara a tiempo la información necesaria para los noticieros. Se preocupaba por las   condiciones de vida de los locutores y técnicos; y  que se mantuvieran cerca del   Comandante en Jefe,  de modo que en medio de los azares de la guerra no se perdiera la comunicación entre ellos.
Con la Revolución en el poder, en las redacciones de Revolución, Granma, Juventud Rebelde,  Bohemia  y otras publicaciones, hablaban de Celia como la amiga, la  madrina, el mejor  apoyo en la comunicación con el Comandante en Jefe. En la historia de esos medios de prensa sus visitas, conversaciones y acciones eran hechos que no se olvidan. En Granma recordamos que ella visitaba el periódico cuando se estaba preparando e imprimiendo, ya caída la noche, y con frecuencia permanecía hasta  la madrugada. En muchas ocasiones se formaba una peña  de actualidad con Jesús Montané, Celia Sánchez, Manuel Piñeiro, Jorge E. Mendoza (director de Granma) y otros amigos, que conversaban  sobre las noticias  importantes, las cuestiones que más preocupaban a Fidel y acerca de sus orientaciones,  que ellos dominaban con propiedad. También analizaban  asuntos que en aquel momento incidían en la opinión pública.
Celia se interesaba por los problemas que afectaban al personal de la redacción y a los obreros de la rotativa y apoyaba cualquier medida que fuera en  solución de sus problemas. Conocía las necesidades de equipos que tenían los fotorreporteros, y cuando se podía disponer de recursos, tomaba en cuenta las necesidades de Granma y   de otros órganos de prensa, para resolverlos por la misma vía. Los gases de plomo de los linotipos de los periódicos, perjudicaban a trabajadores que podían resultar intoxicados, razón por la cual ella se preocupaba de que no faltara la leche en las cafeterías, que pudiera aportar un efecto desintoxicante. Y, desde luego, se interesaba para que la posta médica prestara la mayor atención al que se afectara.
Sería interminable relatar todos los lazos que unieron a Celia con la prensa. Nunca la olvidaremos con su brújula fidelista, siempre en el rumbo correcto. Ella es parte de nuestra memoria colectiva, vive en el recuerdo y el corazón de los trabajadores de la prensa escrita, radial y televisiva, en la memoria de los jubilados de la UPEC.