Archivo de la etiqueta: Blanquito

La Huella de los Andaluces (II)

“ANDALUCES”
POCO A POCO SE IMPUSIERON OTRAS REGIONES…CARACTERISTICAS PERMANENTES EN CUBA

Por Alberto Pozo – Ilustración Blanquito
Tres viajes más comandó Cristóbal Colón, y siempre la mayoría fue andaluza.[singlepic id=179 w=409 h=600 float=right]
Aún en el siguiente siglo, el XVII, los andaluces compartieron con los canarios el 70% de los emigrantes hacia Cuba. Los isleños siguieron acentuando su presencia en pos de las abundantes tierras feraces que tanto escaseaban en Canarias, alcanzando en el siglo XVIII el 46% de los arribantes a Cuba, mientras los andaluces se relegaban al segundo lugar, con el 24% de los llegados a estas tierras.
A partir del siglo XIX, va descendiendo aún más su presencia, con el 12%, ocupando los canarios definitivamente el primer lugar, con el 32%, seguidos de los asturianos y gallegos, con el 12%, iniciando, los catalanes su ascenso, con el 10%.
A partir de mediados del siglo XIX, el poder español eliminó las trabas legales que afectaban a las regiones periféricas para emigrar, lo que invirtió la situación. Sigue leyendo

La Huella de los Andaluces (I)

“LA ANDALUZA”

Por Alberto Pozo – Ilustración Blanquito
El hecho de ser Palos de Moguer, puerto de Andalucía, el punto de partida de Cristóbal Colón para su [singlepic id=180 w=443 h=400 float=right]viaje hacia los países de las especias, permitió a los andaluces mostrar una temprana ventaja numérica en la expedición.
Por tanto, en los inicios de la presencia española en Cuba, constituyeron el primer grupo de inmigrantes durante todo el siglo XVI, con más de la tercera parte de los expedicionarios.
Pero si agregáramos todo el sur y centro de España (Extremadura, Castilla la Nueva, Castilla la Vieja y León), en cifras redondas alcanza el 80 por ciento. Nos podemos percatar que la España periférica (gallegos, asturianos, vascos, catalanes) apenas está presente en los primeros tiempos del Descubrimiento.
¿Por qué esta  mayoría andaluza? Obedeció a circunstancias históricas. Cuando el proyecto de Cristóbal Colón fue rechazado por la corona portuguesa (1483), el futuro almirante decidió presentarse ante la corte de Francia.Sin embargo, se dirigió primero a Huelva, ciudad de Andalucía, ciudad donde vivía la hermana de su fallecida esposa, para dejarla al cuidado de su hijo, Diego.
A su paso por la villa de Palos se alojó en el convento de la Rábida, donde su prior, Juan Pérez, simpatizó con la idea de Colón de llegar al Asia navegando al oeste. ¡Y dio la casualidad que gozaba de la distinción de la reina Isabel la Católica por haber sido su  confesor! Sigue leyendo

La Huella de los Castellanos II

Su trascendencia en Cuba… Presencia cualitativa

Por Alberto Pozo – Ilustración Blanquito
En el segundo lugar en emigración, después de los andaluces, en el primer período de la conquista, ya en el segundo período, de 1701 a 1800, el porcentaje sólo fue el 6,77 por ciento, muy bajo en general y, sobre todo, comparado con Islas Canarias (45,71%), Andalucía, (23,82%) y Galicia, (7,36), datos según fuentes constituidas por archivos parroquiales. Sin embargo, en el período [singlepic id=181 w=310 h=500 float=left]1801-1900 subió ligeramente al 12, 3%.
Al fundarse la república neocolonial, atraídos por las inversiones norteamericanas (el mito del paraíso), vino un aluvión de españoles, más de medio millón, que cesó al surgir la crisis mundial de 1929. Pero los grupos mayoritarios fueron gallegos, asturianos, catalanes, vascos y canarios.
Entonces, de acuerdo con las cifras de inmigración ¿no tuvo trascendencia Castilla en la colonia cubana? El peculiar modo de producción castellana se manifestó en Cuba mediante la identificación de la riqueza por la posesión de tierras y de acuerdo con la procedencia social, aunque adecuado a las nuevas condiciones geográficas e históricas.
Desde el punto de vista jurídico, las leyes se dictaban en Castilla. Sigue leyendo

La Huella de los Castellanos (I)

Por Alberto Pozo – Ilustración Blanquito
“Yo entro a la empresa por mi corona de Castilla, y empeñaré [singlepic id=182 w=339 h=400 float=right] mis joyas para levantar los fondos necesarios”. Así respondió Isabel la Católica a su marido, el rey Fernando de Aragón, cuando él se negó a apoyar el proyecto de Cristóbal Colón de llegar al Asia, más propiamente a la tierra de las especias. En realidad, en esos momentos, Fernando centraba su atención en la conquista de Italia.
Pero cuando se efectuaba esa reunión con el futuro Almirante de la Mar Océana, ya había ocurrido un hecho trascendental y peligroso  para la aspirada hegemonía española en el mundo: los portugueses habían llegado al cabo de Buena Esperanza, en el cono sur de África,  y tal conquista les abría el camino a la tierra añorada.
Europa estaba desbancada en esos tiempos, el oro y la plata se les había ido en el pago de las especies a manos infieles. Y es que la pimienta, el clavo, la nuez moscada, el jengibre, la canela… le daban un sentido especial a la alimentación transformando el acto biológico, monótono, en el placer de comer. Sigue leyendo

La Huella de los Aborígenes

Por Alberto Pozo – Ilustración Blanquito
Las últimas investigaciones plantean que los primeros aborígenes en Cuba llegaron desde la Florida, hace unos 12 mil años, aprovechando la última congelación o glaciación que hizo descender las aguas en no menos de cien metros, en el Caribe, uniendo prácticamente La Florida, Las Bahamas y Cuba. Eran los mismos mongoloides que llegaron a la América por la península de Bering y fueron descendiendo hasta toda la América.[singlepic id=183 w=248 h=330 float=left]
Posteriormente, hace unos 4 mil 500 años, y ya el mar subido a la misma altura de hoy, arribaron a Cuba oleadas del mismo tipo mongoloide desde las hoy Nicaragua, Honduras y Venezuela. Y hacia el año 600 de nuestra era, saltando de isla en isla de las Antillas Menores, hicieron su aparición los taínos, procedentes de la Amazonía. Sus últimas oleadas llegaron apenas unas pocas decenas de años antes de Cristóbal Colón. Primero en Banes, después en Mayarí y posteriormente avanzando hacia el occidente, los taínos fueron, para su desgracia, sorprendidos en 1510 por las huestes conquistadoras de Diego Velázquez.
Se plantea que, más o menos, se extinguieron (eran primitivamente unos 100 mil)  debido al exceso de trabajo a que los sometían los españoles,  a las enfermedades traídas por los invasores, Sigue leyendo