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La huella de los yucatecos

El barrio de campeche, en la habana

Por Alberto Pozo

Los mayas nunca llegaron a Cuba antes que los españoles: la turbulencia de las aguas del Canal de [singlepic id=253 w=300 h=200 float=right]Yucatán, quizás resultaba demasiado dura para sus canoas.

Después de la ocupación de Cuba por los conquistadores españoles, cazaban a los yucatecos, descendientes de los mayas, para sustituir la mortandad de los indios nativos, diezmados por el trabajo esclavo.

Ya en 1544 los indios yucatecos, llevados a Camagüey, a su capital, Puerto Príncipe, se sublevaron, mataron a sus encomenderos y quemaron los sembrados. Las Corona tuvo a bien declararlos libres a partir de 1553.

Desde 1558 comenzó a llegar un contingente de yucatecos libres para participar en la construcción de las fortalezas del puerto de La Habana. Procedían de la zona de Campeche en Yucatán. El puerto de La Habana era el punto de reunión de las embarcaciones españolas que llevaban el oro y la plata del continente americano a España. La Habana era, pues, la caja fuerte de las riquezas arrancadas a Sudamérica y México (Nueva España) que se trasladaban mediante el Sistema de Flotas a la península ibérica.

Las autoridades cedieron a los yucatecos o campechanos un amplio espacio en el sur de la bahía habanera para que se establecieran. Allí fundaron la hacienda Campechana que devendría en el siglo XVIII en el “Barrio de Campeche”. Así fueron fundiéndose naturalmente con el resto de la población.

Por esta razón y su cercanía, se establecieron sólidos y amplios lazos comerciales con México. En Puebla se comenzó a producir trigo de buena calidad que nos vendían a precios razonables. Desde el siglo XVII los moradores de Cuba pudieron sustituir el “pan de la tierra” (casabe) aunque también en Cuba elaborábamos pan de maíz.

La Huella de los AFRICANOS

Por: Alberto Pozo Hernández – Ilustración Blanquito

Todavía hoy existen confusiones y dudas acerca de las etnias y procedencia de los grupos africanos traídos a Cuba como esclavos. Como eran adquiridos por los negreros en ciertos puntos de concentración o factorías en las cosas del llamado Continente Negro, los denominaban según el punto geográfico en  que se  encontraban enclavadas.

[singlepic id=188 w=638 h=296 float=center]Los “buscadores de esclavos seguían la inviolable regla de mezclar los grupos aunque sus dialectos fueran diferentes o, incluso, tuvieran rivalidades los unos con los otros. Mejor: el objetivo era impedir la unidad”.

Con el paso del tiempo, muchos procedían de segundos viajes, de puertos de embarque en el continente americano. Y a todo lo anterior se unía la carencia de informaciones consecutivas y fiables. Razones existían para la no confiabilidad y la duda. Sigue leyendo

Desde el principio LOS ARABES

Por: Alberto Pozo Hernández – Ilustración Raúl García Valdés[singlepic id=186 w=387 h=523 float=right]

Conjuntamente con otros invasores españoles de la América, que sucedieron a los viajes de Colón, llegaron innumerables árabes, dentro de ello a Cuba, huyéndole, después de vencidos en la Península, a la terrible Inquisición. Trajeron sus ciencias y su cultura, muy superiores a las de sus vencedores españoles. Y ello se reflejó en todas las especialidades de las ciencias y las artes, sobre todo en ese híbrido que es la arquitectura. Recorrer el Centro Histórico de la también llamada Habana Vieja, está reflejada en los palacios y grandes construcciones restaurados.

Los árabes, Andalucía y su reflejo en Cuba

Al fijarnos en la arquitectura de los palacios habaneros restaurados, en sus patios interiores, en sus balconaduras, en sus arcos… sentimos el reflejo de Andalucía, de sus ciudades, como Córdoba y Granada… donde la huella árabe marca lo imperecedero de sus construcciones. Igual ocurre en el Centro Histórico de la Habana, y en las ciudades del interior. En Cienfuegos, por ejemplo, el Palacio del Valle; en Manzanillo, en su inigualable glorieta de su parque central, y así en cada una de nuestras primeras poblaciones.