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La soledad de las canas

Por: Emilio Comas Paret, enero de 2018

Acabo de leer un trabajo muy interesante publicado por el New York Times, titulado “Una generación de japoneses se enfrenta a una muerte solitaria”, y que trata sobre la situación de los ancianos en Japón.

Adultos Mayores cubanos no están solos. Comparten su tiempo Libre nadando en el Club Juventud Acumulada de Playa en La Habana.

Algunas ideas que maneja reportaje hablan de lo siguiente: “En un Japón donde se ha degradado el sentido de comunidad y de familia, los ancianos viven cada vez más solos, y a veces fallecen sin que nadie lo note hasta que llega el olor”.

Este trabajo publicado a la firma de Norimitsu, el 22 de diciembre de 2017, pone en evidencia el llamado neoliberalismo que incentiva la individualidad, se pierde la solidaridad, las personas se evalúan como “vencedoras” o “perdedoras” cuando la propia vida nos enseña que no siempre se gana, a veces también se pierde, y esto, por supuesto, que no es un juego de palabras.

La acción se desarrolla en Tokiwadaira, Japón,  y comienza hablando de las “chicharras”, que se me ocurre que son los insectos y describe el texto cómo “se aparean, vuelan y cantan. Can  tan hasta que sus cuerpos terminan en la tierra, revolcándose en esos últimos minutos, con las piernas hacia arriba”. Y esto tiene que ver con la soledad que provoca el silencio.

Dominó. Uno de los entretenimientos favoritos de los adultos mayores en Juventud Acumulada

Acabo de cumplir 75 años, vivo solo en el piso veinte de un edificio del barrio habanero de Nuevo Vedado, y ahora mismo oigo el sonar del columpio de un parque infantil ubicado en los bajos del edificio, y eso me constata que estoy vivo y escribiendo.

Y digo esto porque los personajes de esta historia esperan los sonidos de las “esperanzas” para sentir algún ruido que los haga sentir vivos y actuantes.

Ramón Cordovés. Promotor del Club Juventud Acumulada compitió hasta los 96 años en los Masters de Natación.

Generalmente los ancianos japoneses solitarios viven en 171 edificios blancos, idénticos, sin recibir a familiares o visitantes. Muchos de los habitantes pasan semanas o hasta meses en sus pequeños departamentos sin que haya rastro aparente de su existencia en el mundo exterior. Y, cada año, algunos de ellos mueren sin que se sepa, hasta que los vecinos perciben el olor.

El gigante complejo público de viviendas, o dianche, es uno de los más grandes en Japón, que terminó siendo muy conocido por otro aspecto: las muertes solitarias de la sociedad que más rápido envejece en el mundo. Sigue leyendo