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El nuevo curso escolar

Por José Prado Lavallós

Después de varias semanas de vacaciones vuelve a ser Cuba una gigantesca escuela. Como en años [singlepic id=170 w=320 h=240 float=left]anteriores se llenan las aulas con estudiantes de todos los niveles. Pero este curso escolar tiene algo diferente: se han introducido en los planes de estudio nuevos contenidos y directrices acorde con las necesidades del país. En este momento acuden a mi mente recuerdos muy lejanos de cuando yo no solo era, como lo soy ahora, un espectador, sino también un protagonista y, con gran entusiasmo, reasumía mis labores de maestro. Recuerdo, no sin cierta nostalgia,aquella primera escuela, que ocupé en 1945, en el barrio rural El Jobo, del municipio de Guanajay, entonces pinareño. No olvido la primera gran sorpresa: no había donde dar clases, porque la escuela había sido destruida por el ciclón de 1944. No fue la única en correr en su suerte, porque las escuelas rurales de entonces, en su gran mayoría, eran rústicos bohíos de techo de guano, piso de tierra y paredes de yaguas, si las tenían. En ese entonces, los gobernantes no se preocypaban por edificar escuelas. No por casualidad cuando triunfó la revolución, el primero de enero de 1959 había en Cuba más de medio millón de niños sin escuelas. Un año de trabajo en El Joibo permitió ver mejor que nunca antes lo que las nuevas generaciones no han visto: la ancestral pobreza que sufrían los campesinos, la tristeza de los niños, que llegaban a la escuela cansados, descalzos, muchos de ellosllenos de parásitos y todos vacíos de ilusiones y esperanzas. Vi a sus padres, casi todos analfabetos, trabajar como bestias de sol a sol, para malamente ganar el sustento de la familia, casi siempre numerosa. Año tras año, familias enteras cultivaban la tierra arrendadas a latifundistas, a quienes tenían que entregar la mitad de lo que cosechaban. Años después, trabajando en una escuela de la capital, donde la vida de los pobres no era mucho mejor, sufría igualmente la carencia de materiales escolares.Los datos siguientes nos dan una ideade la situación educacional del país hasta 1958. Niños matriculados en escuelas: 701 612 Niños que no tenían escuelas: 551 763 Maestros sin trabajo: 20 000 Sólo dos décadas después del primero de enero de 1959, las cifras eran asi: Niños matriculados en las escuelas 1 922 000 Niños sin escuelas: 0 Maestros sin trabajo 0 Fue la Revolución la que posibilitó estos trascendentales cambios y al regresar al presente, luego de este raudo recorrido mental , me detuve en el campo y vi con satisfacciónlas escuelas construidas por el gobierno revolucionario, pero también vi con tristeza enormes extensiones de tierras sin cultivar.Hoy se que gran parte de las tierras ociosas se cultivan y que en los nuevos planes educativos se pone énfasis enlas carreras técnicas, entre ellas las que tienen que ver con la agricultura. Y un pensamiento de José Martíacude a mi meoria: “La agricultura es imperfecta sin el auxilio de la instrucción”.

“Imágenes de los aborígenes del Caribe, de sus descendientes mestizados y culturas”

Curso libre y de postgrado

Enviado por: Lohania Aruca

[singlepic id=117 w=320 h=240 float=right]El Aula EXPLORACIONES SOBRE LA RUTA DE LOS PUEBLOS Y  CULTURAS ABORÍGENES y AUTÓCTONAS DEL CARIBE de la Cátedra de Estudios del Caribe, Universidad de La Habana, con el auspicio del Grupo de Trabajo Permanente Expediciones, Exploraciones y Viajeros en el Caribe, el Centro de Estudios del Caribe de Casa de las Américas, el Instituto Cubano de Antropología y la Sociedad Civil Patrimonio, Comunidad y Medio Ambiente de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana, ofrece un  curso libre y de postgrado en torno a las imágenes de los pueblos aborígenes del Caribe, de sus descendientes mestizados y de sus culturas, desde una perspectiva cultural y  multidisplinaria.

Objetivos centrales

  1. Ampliar y profundizar en los conocimientos acerca de la primera raíz del pueblo y la cultura cubanos, los pueblos aborígenes de procedencia aruaca, y de sus descendientes mestizados.
  2. Facilitar el intercambio de información en torno al tema que se propone entre todos los profesionales que participen en el curso.

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