Archivo de la categoría: Anecdotario

Anecdotas y Vivencias de nuestros Periodistas Jubilados

Así conocí a FIDEL – Recordando el primer año de su partida

Por:  Alicia Pineda – Delegación de Periodistas Jubilados en La Habana – Cuba

Allí lloré y me sentí orgullosa de ser cubana y fidelista

Soy del grupo de estudiantes de la UH que tuvimos el privilegio de hablar noche tras noche con Fidel, durante un periodo de tiempo, que hoy evoco.

Fidel habla en el Palacio Presidencial 26 octubre 1959

El 26 de octubre de 1959, en el acto frente al Palacio Presidencial estaba con mi entrañable amiga María Rosa Garcini en la terraza norte del Palacio  muy cerquita de Fidel, el Che, Camilo y sus padres, Dorticós y su esposa, y muchos otros compañeros.
Cuando Fidel comenzó a hablar convocó a los obreros, a los campesinos, a los estudiantes, a armarnos para defender la revolución. Y no titubeamos. Al final del acto partimos hacia la colina. Cerca de la oficina de la FEU firmamos en una libreta y ya fuimos milicianos.El periódico Revolución reporta el encuentro sostenido la víspera por elComandante en Jefe Fidel Castro en la Universidad de La Habana con estudiantes que recibían adiestramiento militar. Los jóvenes integrantes de las milicias le entregan el uniforme del batallón universitario y el líder de la Revolución les promete que los llevará al Pico Turquino para hacer allí entrenamiento junto con campesinos.
Después venía Fidel todas las noches y entre otras muchas cosas nos  explicaba que la guerra había terminado pero la lucha recién comenzaba contra un gigante poderoso. Y que esta lucha se conquistaba con el filo del machete,  como dijo el Titán de Bronce.
Unos días después nos pidieron las medidas para hacernos los uniformes.  Pasados unos días, el 27 de noviembre, bajábamos por la calle San Lázaro vestidos con el rojo-vino de la FEU, la boina negra y el buho sapiente como El periódico Revolución reporta el encuentro sostenido la víspera por elComandante en Jefe Fidel Castro en la Universidad de La Habana con estudiantes que recibían adiestramiento militar. Los jóvenes integrantes de las milicias le entregan el uniforme del batallón universitario y el líder de la Revolución les promete que los llevará al Pico Turquino para hacer allí entrenamiento junto con campesinos.distintivo, sólo que ahora estaba sentado  encima de un montón de libros y llevaba un fusil bajo el ala.
En ese desfile de 1959 honramos a los estudiantes de Medicina fusilados en 1871, con el orgullo de empuñar un arma en defensa de la Revolución  de Fidel. Fue  el primer desfile armado que se produjo en la capital después del 1 de Enero.
Al poco tiempo, en una de aquellas visitas a la colina, prometió hacer un viaje con nosotros a la Sierra Maestra. Nuestra alegría fue indescriptible.
El 1 de Enero de 1960, acompañados de Fidel, más de 300 estudiantes universitarios, partimos hacia la Sierra.
En horas de la tarde de ese día nos agrupamos en la Plaza Cadenas, hoy Ignacio Agramante y de allí salimos rumbo a la Terminal de ferrocarriles. Muchos de nuestros padres nos acompañaban en ese recorrido pues una buena parte de nosotros no nos habíamos separado nunca de ellos. Antes de llegar a la Terminal  pasamos junto al Palacio Presidencial, donde el líder de la Revolución asistía a una recepción que ofrecía al periodista Herbert Mathews, aquel que desmintió que Fidel había muerto en la Sierra. A un costado de Palacio y gritamos a todo pulmón Fidel, Fidel, Fidel, para que el Comandante se asomara. Por una de las ventanas se presentó vestido con uniforme de gala y agitando un sombrero de Yarey, y nos dijo que lo esperáramos en la Terminal de trenes.
Al llegar allá, una larga fila de vagones estaban ya dispuestos para trasladarnos. ¡A mi me parecía que soñaba! Sigue leyendo

MI AMIGO FIDEL

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Fidel y Frai Betto conversan amigablemente en la casa del Comandante en La Habana

Por: Frei Betto
He perdido un gran amigo. Nuestro último encuentro fue el 13 de agosto, cuando cumplió los 90 años. Me recibió en su casa, en La Habana, y por la tarde fuimos al teatro Karl Marx, donde fue homenajeado con un espectáculo musical. A pesar de  que tenía su organismo debilitado, caminó sin apoyo desde la entrada del teatro hasta su butaca.
Con Fidel desaparece el último gran líder político del siglo 20, y el único que logró sobrevivir más de 50 años a su propia obra: la Revolución Cubana. Gracias a ella la pequeña isla dejó de ser el prostíbulo del Caribe, explotado por la mafia, para convertirse en una nación respetada, soberana y solidaria, que mantiene profesionales de la salud y de la educación en más de cien países, ocluyendo el Brasil.
Conocí  a Fidel en 1980, en Managua. Lo que llamaba la atención a primera vista era su imponencia. Parecía mayor de lo que era, y el uniforme militar le revestía de un simbolismo que transmitía autoridad y decisión. Daba la impresión de que cualquier butaca era demasiado estrecha para su corpachón. Cuando entraba en un recinto era como si todo el espacio fuera ocupado por su aura. Todos esperaban que él tomara la iniciativa, escogiera el tema de la conversación, hiciera una propuesta o lanzara una idea, mientras que él persistía en la ilusión de que su presencia era una más y que lo tratarían sin ceremonias ni reverencias. Como en la canción de Cole Porter, él debía preguntarse si acaso no sería más feliz siendo un sencillo hombre de campo, sin la fama de que estaba revestido. En cierta ocasión el escritor colombiano Gabriel García Márquez, de quien era gran amigo, le preguntó si sentía la falta de algo y Fidel respondió: “El poder quedarme parado, anónimo, en una esquina”. Sigue leyendo

Cuna de la Esperanza – Sitio Histórico Finca Manacas – Casa Natal de los Comandantes Fidel y Raúl Castro Ruz

Por Lourdes María Serra Otero (texto y fotos)

[singlepic id=1 w=300 h=224 float=left]Entrevista realizada al  Lic. Antonio López, Historiador del Sitio Histórico Finca Manacas – Casa natal de Fidel y Raúl Castro, asentado en el pueblo de Birán del actual Municipio Cueto en la Provincia de Holguín.

El 13 de agosto de 1926, en el cuarto de parto de la casa y sobre la cama  a la que le falta un barrote para dejar salir al niño, vino a la luz Fidel Castro Ruz,[singlepic id=3 w=150 h=150 float=right] hijo de Don Ángel Castro Argiz y Lina Ruz González y con él nació la esperanza de los cubanos para alcanzar la definitiva independencia.

[singlepic id=2 w=150 h=150 float=left]Es en esa casa de tablas amarillas y techo de zinc rojo, construida a la usanza española,  al pie del Camino Real Nipe – Santiago de Cuba, tambien llamado Camino de Cuba,  en la Finca Manacas, antiguo municipio de Mayarí, región Marcané, provincia Oriente nacieron Fidel, Raúl y los otros hijos de Don Ángel Castro Argiz y Lina Ruz González.

Gracias a la labor de historiadora realizada por la heroína Celia Sánchez Manduley es que podemos disfrutar hoy de ese Sitio Histórico Finca Manacas. Ella, iluminada por la estrella del maestro, José Martí; y las enseñanzas de su padre, Dr. Manuel Sánchez Silveira, médico e historiador y arqueólogo  por convicción, supo comprender la importancia que tendría para los cubanos y para el mundo la conservación de ese entorno y sus inmuebles.

La Casa familiar original fue destruida  por un incendio en 1954,[singlepic id=22 w=160 h=120 float=left] no así muchas de las instalaciones de la finca que se conservaron después del triunfo revolucionario y pasaron a formar parte de una granja estatal posterior a la muerte de Lina Ruz el 6 de agosto de 1963; aunque se encontraban dañadas por los embates de huracanes. Fue Celia quién se dio cuenta de que la finca hubiera quedado bajo las agua de una presa en construcción en la zona en aquella época; y logró convencer al Comandante Fidel para que bajaran el nivel de la presa y de la importancia de reconstruir la casa carbonizada para rescatar el patrimonio de la finca para las futuras generaciones.

Aún se atesoran como parte del patrimonio de la finca:

Cuentos de Viejos

Nunca me ha gustado replicarme. Y como la realidad de los ancianos permanece en un escenario de telenovela reprisada, consideré no aburrir a mis amigos y conocidos con mis cuentos protagonizados por ancianos. Continúo escribiéndolos, pero solo les enviaré aquellos en que crea colocar un punto de vista mas pegado a la realidad de estos
días. Gracias por resistirme.

Ilse Bulit – Periodista de la Delegación de Periodistas Jubilados en La Habana – Cuba

El juego de la latica  versus  Celular

Le llegó el barullo en esa nube protectora que baja los niveles del sonido en los oídos ancianos. Abandonó su rincón favorito en el patio y a paso de bastón buscó a la hija. Estaba junto al marido en el rincón favorito de ellos, en la cocina. Ella, acongojada, preparaba un jugo natural, posible receptor del agua salada de las próximas lágrimas. Él, enfurecido, sentía el crepitante latir del corazón, en anuncio de una posible visita al cardiólogo. La llegada del “bisa”, así quedó bautizado por la popularidad de una telenovela brasileña de la temporada veraniega, les frenó la conversación. Los querían todos en la familia y lo respetaban; aunque en algunos nietos y todos los bisnietos, se sentía mirado como al Morro, aceptado en su papel histórico de representante de la ciudad, pero ya desvanecidos su luz guiadora de navegantes, ante las tecnologías vigentes.

El pedido de un buchito de café, logró calmarles los ánimos. Por complacerlo, solo por él, decidieron darle trabajo a la cafetera china. Mientras esperaban la colada, saltó el último capítulo de los normales dramas familiares, causante del ruido desproporcionado en un hogar de gentes civilizadas.

El nieto del medio, o sea, su bisnieto, el de los nueve años, estaba encaprichado en un celular-animadocelular de verdad y lo reclamaba a gritos en pago de su paso triunfante al tercer grado con las mejores notas del aula. Y demostrando un admirable sentido de la justicia, preguntaba el porqué tenía un celular con lucecitas, el más irrespetuoso y mal estudiante esa aula. Lo peor vino después, cuando el padre bajó a nivel de primaria sus conocimientos sobre la economía mundial y explicó las diferencias entre los países desarrollados y no desarrollados. Entonces, el estudioso y por seguro, pichón de analista de información, le ripostó que en la TV cubana había visto a niñitos indígenas con celulares. Noqueado el padre y en la edad de los infartos peligrosos, bufando abandonó la discusión y el pequeño cerró los libros en huelga de estudios, por lo menos por ese día. Y ellos, par de ancianos todavía con influencia entre los hijos y nietos, escarbaban en los posibles argumentos que convencieran al niño porque ya lo del celular implicaba aparte de la inversión monetaria, ciertas consideraciones éticas.

El irritado abuelo calmado por el café, expuso una idea. Seguro la apoyaría el bisabuelo, quien se entretendría también en la niñez con aquel juego. En la infancia de ambos, el teléfono fijo escaseaba en ciudades y campos.

Le contarían como ellos se divertían durante horas. Buscaría dos laticas y el cable. Un niño con latica a cada lado del cable extendido y jugarían a las llamadas telefónicas, unidas a “rin rin” vocales o hechos repiqueteando otra lata.

telefono-de-latica-meuciEl bisabuelo observó asombrado al anciano. El calor sofocante le obstruía la conexión de las células cerebrales o un brote de Alzheimer lo tomaba por sorpresa.

Si le planteaba el juego del teléfono de latica al pequeño operario de computadora, perdería el respeto de todos los habitantes de la casa, inclusive él, un cercano nonagenario del siglo XXI.

10 de septiembre de 2016

Lo que NO es preciso para SER FELIZ

Por Frei Beto

Una ciudad progresista del interior de San Pablo tenía, en 1960, seis librerías y un gimnasio; ¡hoy tiene sesenta gimnasios y tres librerías!

Al viajar por Oriente, mantuve contacto con los monjes del Tibet, en Mongolia, Japón y China. Eran hombres serenos, solícitos, reflexivos y en paz con sus mantos de color azafrán.
El otro día, observaba el movimiento del aeropuerto de San Pablo: la sala de espera llena de ejecutivos con teléfonos celulares, preocupados, ansiosos, generalmente comiendo más de lo que debían.
Seguramente ya habían desayunado en sus casas, pero como la compañía aérea ofrecía otro café, todos comían vorazmente.
Aquello me hizo reflexionar: “¿Cuál de los dos modelos produce felicidad?”
Me encontré con Daniela, de 10 años, en el ascensor, a las 9 de la mañana, y le pregunté:
¿No fuiste a la escuela?” Ella respondió: “No, voy por la tarde.”
Comenté: “Qué bien, entonces por la mañana puedes jugar, dormir hasta más tarde.”
“No”, respondió ella, “tengo tantas cosas por la mañana…”
“¿Qué cosas?”, le pregunté.
“Clases de inglés, de baile, de pintura, de natación”, y comenzó a detallar su agenda de muchachita robotizada.
Me quedé pensando: “Qué pena que Daniela no dijo: “¡Tengo clases de meditación!”.
Estamos formando súper-hombres y súper-mujeres, totalmente equipados, pero emocionalmente infantiles. Sigue leyendo

De nuestra historia: Casiguaya y Mariana

Guamá fue el cacique taíno que se rebeló heroicamente contra el domino de los conquistadores españoles, combatió entre los años 1522 y 1533, en las montañas de Baracoa –territorio perteneciente a la actual provincia de Guantánamo- con una valiente guerrilla de indocubanos, en una desigual lucha contra las fuerzas españolas lo acompaño siempre su esposa Casiguaya (Flor de Primavera) y su pequeña hija.

La vida épica de ambos ha alimentado la imaginación popular, así como la de novelistas y otros artistas. Al caer Guamá víctima de la traición, Casiguaya continuó la lucha en unión de otras indias rebeldes. Una feroz persecución puso fin a la lucha de esta ejemplar mujer, la que fue capturada en unión de varias de sus compañeras, las que fueron condenadas al horca en la Plaza de Armas de la ciudad de Santiago de Cuba, donde los hacendados llevaron a sus indios y esclavos, para que presenciaran la criminal ejecución, y que sirviera de ejemplar escarmiento.

Después de ser ahorcadas las cuatro compañeras de Casiguaya esta, antes de ser conducida al patíbulo, le solicitó al sacerdotes que estaba bendiciendo las ejecuciones, le permitiera abrazar y besar a su hija, prometiéndole que renunciaría a sus creencias, aceptando las de la iglesia Católica, el sacerdote accedió y llevó a la niña hasta donde se encontraba Casiguaya, la que abrazó fuertemente a su hija, al besarla la estranguló entre sus manos, mientras gritaba con dolor: “¡Criminales, jamás, ni la mujer ni la hija de Guamá serán esclavas de cristianos españoles!”
Inmortalizada por los versos del Indio Naborí ha quedado la imagen de aquella mujer: Sigue leyendo

LO EDITADO Y LO INÉDITO

Por Frei Betto

Mi amigo Alfredo no entiende por qué continúo siendo un fraile crítico del capitalismo y convencido de que la verdad y la palabra de Dios coinciden.

No le cabe en la cabeza mi opción de no formar una familia y haber ‘desperdiciado’ las oportunidades que la vida me ha ofrecido de conseguir éxito personal como laico.

A los 22 años fui asistente de dirección de José Celso Martínez Correa en el montaje de “El rey de la vela”, obra de teatro de Oswald de Andrade. Aprendí el oficio y estuve tentado de dedicarme en cuerpo y alma a la dirección teatral.

A los 23 trabajé como jefe de reporteros en el “Folha da Tarde”, en São Paulo. Y en el 2004 renuncié a la función de asesor especial de la Presidencia de la República.

Según Alfredo, “si tuvieras cabeza no estarías encerrado en una celda de un convento, viviendo de unos exiguos derechos de autor y de eventuales conferencias remuneradas”. Aunque Alfredo y yo somos amigos, hay entre nosotros una enorme diferencia en el modo de encarar la vida. Él es un alto ejecutivo de una empresa multinacional, tiene su pareja y sus hijos, posee una estancia y casa en la playa, y adora el pasar temporadas en Nueva York.

En asuntos de religión él cultiva un agnosticismo que no le impide ser devoto de san Judas Tadeo y llevar al cuello una cadena de oro puro con la medalla de Nuestra Señora de las Gracias.

Siempre le repito: ”Tú eres un hombre editado”. Debidamente moldeado, como un muñeco de yeso, por la cultura capitalista-consumista que respiramos.

Le gusta exhibir ropa de marca, frecuentar sofisticados clubes y restaurantes de moda, y cambiar de auto cada 15 mil kilómetros.

Yo prefiero ser un hombre inédito. No envidio el estilo de vida de Alfredo, ni dudo de que él sea feliz así. Pero me niego a someterme a los ‘valores’ del sistema que exalta la competitividad, y no la solidaridad, y que engendra tanta desigualdad social.

Mi felicidad estaría en peligro si me dedicara a poseer bienes materiales que me exigirían constantes cuidados. Mi existencia no está dirigida por el status, las finanzas o el patrimonio. Lo que me hace feliz es el sentido solidario que le imprimo a mi vida. Aunque tampoco me considero más feliz que la media. La felicidad no se compara.

El pozo en que sacio mi sed está abierto a lo Transcendente. Y me hace mucho más feliz el no tener que preocuparme de los bienes materiales, pues no poseo nada, excepto la ropa que visto, los libros que utilizo y un auto pequeño que me regalaron.

Quien mucho posee, mucho tiene que perder. No es mi caso. Mi bien más precioso es también el de Alfredo y el de todos nosotros: la vida. Sé que un día habré de perderla, como les pasa a  todos. Alfredo queda horrorizado cuando tocamos este tema. Seguro que tendrá mucho que perder cuando  le llegue la muerte.

Esta diferencia entre ambos es muy notable: el sentido que le imprimo a mi vida justifica mi muerte. No es el caso de mi amigo ni el de hombres y mujeres editados. Éstos nutren permanentemente la ambición de tener más y más. Lo necesario nunca es suficiente para ellos. No soportan la idea de tener un futuro como el del que vive alquilando, viaja en autobús y va al mercado sólo para ver escaparates y tomar un helado.

El hombre y la mujer editados son aquellos que apuestan decididos por el sistema en el que viven y creen. El hombre y la mujer inéditos miran más allá de su ombligo y quedan indignados ante tanta miseria e injusticia. Empeñan sus vidas e

CONQUISTAREMOS TODA LA JUSTICIA

Por:  José Prado Laballós – Delegación Periodistas jubilados en La Habana[singlepic id=265 w=320 h=240 float=right]

Recientemente tuve el privilegio de escuchar a una adolescente de noveno grado explicar cómo se apropio de Martí. Y lo exponía con una sencillez conmovedora.

Todos los días-dijo- cuando apenas contaba cinco años de edad, pasaba, de la mano de mi padre, por un parque, en cuyo centro de elevaba una estatua sobre un alto pedestal y siempre me llamaba la atención. Un día le pregunté a mi padre: ¿ quién es ese hombre que está ahí arriba? Y él me respondió: ´Es José Martí, un gran patriota que luchó toda su vida por la independencia de Cuba. Debes quererlo y honrarlo, ¨porque se afirma un pueblo que honra a sus héroes´.

Poco después, cuando aprendí a leer, me interesaban especialmente todas las historias en que era protagonista nuestro ´Héroe Nacional´.

Un 28 de enero, fecha del natalicio de Martí, escribí una extensa composición sobre el ideario martiano. Tuve que leer mucho sobre él ¨ Apóstol¨ de nuestra independencia, y me maravillaba su extraordinaria capacidad como maestro, poeta, periodista, diplomático y patriota. Supe que fue representante diplomático de un país sudamericano, corresponsal de un periódico argentino y maestro de una nación centroamericana, donde lo llamaban ´Doctor Torrente¨, pues era como un torrente su prédica por la independencia de todo el mundo. Porque para él ¨ Patria es humanidad ¨. Sigue leyendo

Vigente la Alfabetización

Por: Manuel Moro Pérez *

[singlepic id=216 w=176 h=250 float=left]Iniciamos con esta publicación la difusión de una serie de trabajos con la participación de protagonistas, cincuenta años atrás, de los antecedentes, organización, desarrollo, culminación, de esta epopeya, sus frutos, tanto para nuestro pueblo como para los de otras naciones.

El enemigo no pudo interrumpir la batalla final para enseñar a leer y a escribir. Fidel había convocado a todo el pueblo. En 1960 lo anunció en la ONU.

Al iniciarse el mes de abril de 1961, denominado Año de la Educación por la obra que en esa esfera se acometía y al unísono con otros planes de desarrollo, inmerso bregaba el pueblo en el fortalecimiento y salvaguarda de la recién lograda definitiva independencia e innumerables conquistas obtenidas en tan corto lapso desde el triunfo de la Revolución en enero de 1959.

Vitales para la formación y subsistencia, esos humanos beneficios que las amplias masas empezaban a disfrutar, vigentes ampliamente, habían sido inalcanzables durante la Metrópoli, la seudorrepública, dictaduras al servicio del imperialismo yanqui y sus más espurios intereses.

En el intento de revertirlo todo, el enemigo incrementaba con saña su escalada: fomento y apoyo de bandas contrarrevolucionarias, sabotajes, instauración de férreo bloqueo de todo tipo que todavía hoy arrecian constantemente; asesinatos; amplias medidas de desinformación; agresiones innumerables en las que se inscribe la mercenaria invasión diseñada para ampliarla con la intervención directa del ejército de EE.UU., que la organizó, entrenó, custodió, y en la que participó su logística y personal.

En ese contexto, encabezada por el Ministerio de Educación, la Comisión Nacional de Alfabetización, novedosa estructura que logró lo orientado por Fidel para la conjunción de la acción decisiva de la población, la integrábamos, entre otros, delegados en funciones de enlace designados por las organizaciones revolucionarias y de masas, organismos, instituciones, la Central de Trabajadores (CTC), asociaciones, federaciones de estudiantes, las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), las Milicias Nacionales Revolucionarias (MNR). Ultimábamos detalles en los consejos de Educación, desde antes creados por el Ministerio de Educación (MINED) y que abarcaban totalmente el archipiélago.

El fin inmediato era garantizar, entre otras tareas de esa Campaña contra la ignorancia, la anunciada y esperada inauguración el 17 de ese mismo mes, del campamento para la capacitación, recreo, avituallamiento, distribución hasta lo más intrincado del país, de la tan eficaz fuerza prevista y convocada por nuestro Comandante en Jefe, para entrar en acción, precisamente en esa etapa, de la ya catalogada por él en 1960 en la ONU “…gran batalla contra el analfabetismo”. Sigue leyendo

El viejo Ocaña y el ridículo que no hice

Por:  Santiago Cardosa Arias

Entre los periodistas y fotógrafos del “Sierra Maestra”, de Santiago de Cuba, que siempre he admirado, estaba el “Viejo” Ernesto Ocaña, quien con su inseparable cámara un día me acompañaba por varios lugares de la ciudad. Mi admiración por él no sólo era por su profesionalismo y modestia, sino porque también sabía que fue de los pocos periodistas que acudieron al Moncada durante el asalto en julio de 1953.
Un mediodía íbamos rumbo al motel Versalles, cuando una grande valla situada en lo alto de una colina llamó mi atención: “SALVE UNA VIDA. MANEJE CON CUIDADO”, y firmaba “Bartolomé No Sé qué”. Claro, estaba el nombre completo, y eso despertó mi curiosidad de visitante, pues comúnmente ese tipo de propaganda suele hacerla un organismo estatal y no una persona.
Pedí a Ocaña que le tirada una foto, con la intención de incluirla en una serie de crónicas que estaba haciendo.
–Yo te la hago –me dijo–. Y me aclaró: –Aquí, en Santiago, muchos tienen el criterio de que ese tal Bartolomé es un irónico, por no decir un cínico. El es el dueño de una funeraria. Sería el único caso de un comerciante que hace propaganda en contra de su negocio.
Debo decir que Ocaña dejó a mi elección si con esa crónica quería hacer o no el ridículo. Preferí guardar aquellas notas para si algún día decidía hacerlas públicas, aunque no fuera precisamente en la crónica que pensé entonces.

Nuestro Idioma – Bantuísmos

Por: José Prado Lavallós

Se sabe que el español que hablamos en Cuba abundan los anglicismos, los galicismos y los [singlepic id=194 w=133 h=160 float=right]cubanismos, pero seguramente muchas personas no sepan que también existen bantuísmos (de origen bantú, africano).

En el Diccionario de bantuísmos, elaborado por Gema Valdés y Myddri Leyva, se registran nada menos que 263 palabras de origen bantú que se emplean en Cuba. Desde “ampanga”, que es la primera, hasta “zunzún”, que es la última en la lista.

Veamos el siguiente párrafo:

El viejo “cañengo” de la “cachimba”cogió su “bongó” y formó una “cumbancha”, donde no faltaron la “conga”, el “changuí” y el “guaguancó”. Un niño “bitogo” y un amigo suyo que está en la “fuácata”, soltaron la “gandinga” bailando, hasta que se formó el “titingó”.

Todas las palabras entrecomilladas , once, son bantuísmos de uso frecuente en Cuba.

En próxima ocasión me referiré a nuevos bantuísmos, no tan frecuentes, con sus correspondientes significados. Todos estos términos están extraidos de la iluastrativa obra arriba mencionada, que fue patrocinada por el Instituto de Investigación cultural Juan Marinello.

LO QUE NO QUIERO OLVIDAR

Por José Prado Lavallós

Aun el sol no calentaba aquella mañana de febrero del año 1950, cuando pasé frente a la entrada del hospital “Calixto García“. [singlepic id=192 w=171 h=331 float=right]La temperatura ambiente resultaba lo suficientemente fría para cualquiera que hubiera estado expuesta durante varias horas a la brisa de la madrugada. Eso pensaba mientras me detuve a mirar a una viejecita que se cubría con una chaqueta raída y desteñida , y que a su lado tenía lo que podría ser un cuerpo humano tapado con una vieja sobrecama de “chenille”.

Tanto me llamó la atención, que aunque iba apurado me acerqué a la viejecita para ver si podía ayudarla en algo. Lo hice, y nunca más podría olvidar aquel episodio, que entonces era muy común y hoy podría parecer exagerado, sobre todo a los más jóvenes en nuestro país.

La señora había salido de Guantánamo desde hacía dos días, con el esposo muy enfermo. Allá le habían recomendado que lo trajera para La Habana, pues en Guantánamo no tenía solución su caso. Ella no encontró una cama para ingesarlo, pero los empleados le recomendaron que no se fuera, que pronto dos camas quedarían vacías, pues los enfermos estaban muriendo. Sigue leyendo

La Huella de los AFRICANOS

Por: Alberto Pozo Hernández – Ilustración Blanquito

Todavía hoy existen confusiones y dudas acerca de las etnias y procedencia de los grupos africanos traídos a Cuba como esclavos. Como eran adquiridos por los negreros en ciertos puntos de concentración o factorías en las cosas del llamado Continente Negro, los denominaban según el punto geográfico en  que se  encontraban enclavadas.

[singlepic id=188 w=638 h=296 float=center]Los “buscadores de esclavos seguían la inviolable regla de mezclar los grupos aunque sus dialectos fueran diferentes o, incluso, tuvieran rivalidades los unos con los otros. Mejor: el objetivo era impedir la unidad”.

Con el paso del tiempo, muchos procedían de segundos viajes, de puertos de embarque en el continente americano. Y a todo lo anterior se unía la carencia de informaciones consecutivas y fiables. Razones existían para la no confiabilidad y la duda. Sigue leyendo

El trabajo más difícil de mi vida

Por: Emilia E. Betancourt
La orden de José Luis Robaina, director de Radio Reloj, fue apremiante: [singlepic id=127 w=180=100 float=left]
“Ahora mismo te vas para la Plaza a hacer entrevistas”: El pueblo conmovido, rendía tributo a las víctimas del sabotaje al DC-8 de Cubana de Aviación, ocurrido el 6 de octubre de 1976 frente a la costa de Barbados.
Pero la Tragedia, como siempre, golpeó entonces a algunos más que a otros. Inesita era la prima de Camagüey. Entró en nuestra familia con apenas dos años de edad, cuando su mamá contrajo matrimonio con uno de mis tíos. [singlepic id=124 w=200 h=100 float=right]Pepe, un vecinito travieso y simpático, asumía con mucha seriedad su papel de casi hermano mayor cuando me acompañaba a la escuela. Inés Luaces Sánchez integraba el Equipo Juvenil de Esgrima que conquistó la totalidad de las medallas de oro disputadas en el Campeonato Centroamericano y del Caribe celebrado en Caracas. José Pestana González era uno de los trabajadores de Cubana que viajaban como pasajeros. Sigue leyendo

Me acuerdo cuando la fiebre porcina…

Por Emilia Betancourt Mesa

Hace 38 años, la prensa cubana demostró su poder de movilización en la batalla que habría de desarrollarse para enfrentar la fiebre porcina africana, [singlepic id=156 w=150 h=96 float=right]una enfermedad mortal detectada en cerdos de la provincia de La Habana que hasta aquel momento era desconocida, no solamente en Cuba, sino en todo el hemisferio occidental.
Las autoridades cubanas advirtieron al mundo que nuestro país era víctima de una agresión biológica del gobierno de Estados Unidos, entonces bajo la presidencia de Richard Nixon, con George Bush –padre- director de la CIA. Transcurría el mes de junio de 1971.
Como reportera de Radio Reloj presencié las reuniones que, a altas horas de la madrugada, tuvieron lugar en el Comité Provincial del Partido presidido por José Ramón Machado Ventura, entonces  primer secretario del territorio que hoy integran las dos provincias habaneras.
Radicaba allí un Estado Mayor para lo que devino guerra contra el tiempo, pues había que impedir que el virus, contagioso y agresivo, capaz de matar en 72 horas, se [singlepic id=157 w=220 h=144 float=left]propagara a las provincias vecinas.
En un gran mapa mural, el dirigente partidista iba reflejando, día a día, la información que permitió estrechar cada vez más el cerco hasta garantizar la victoria. Hubo que sacrificar e incinerar más de medio millón de cerdos, lo que eliminó drásticamente la masa porcina en las zonas afectadas –algunas en Pinar del Río- pero se salvó el resto del país.

Y ME HICE PERIODISTA

Por:  José Prado Laballós

Pienso que mi interés por el periodismo surgió cuando yo contaba solo nueve años de edad, y por las calles de Guantánamo “voceaba” el periódico “Adelante”, que creo que se editaba en Camagüey, así como las revistas “Bohemia” y “Carteles”.

Años después, cuando estudiaba en la Escuela Normal para Maestros de La Habana (1938-42) elaboraba un periodiquito mecanografiado donde contaba incidentes divertidos que habían tenido como protagonistas a estudiantes del aula.

Ya graduado de maestro, cuando comencé a laborar en una escuela estatal de La Habana (1946) fundé con los alumnos de sexto grado un “periódico”
con informaciones escolares que un padre nos reproducía en mimeógrafo y yo era el editorialista. Los distribuíamos entre estudiantes y maestros de varias escuelas cercanas.

No fue hasta 1950 que pude ingresar en la Escuela Profesional de Periodismo Manuel Márquez Sterling”, donde además de recibir las clases teóricas, imprimíamos un tabloide semanal con todas las secciones de los periódicos de entonces. Me costó mucho trabajo graduarme (1954) no solo porque disponía de poco tiempo para estudiar, sino porque a los profesores, que eran muy competentes en general, no les interesaba que se graduaran muchos periodistas, que después podrían ser sus competidores.

La censura establecida por la tiranía de Fulgencio Batista impidió que ejerciera la profesión. Sólo después de 1959 pude hacerlo sistemáticamente. Por cierto, los primeros 26 años lo hice en Prensa Latina y Radio Habana Cuba, que como sabemos, transmiten para el exterior. Por eso, hasta que en los últimos cinco años de mi vida laboral ejercí el periodismo en Trabajadores, era más conocido fuera que dentro de Cuba.

El “entierro” del Diario de la Marina

Por: José Prado Lavallós

 El pasado 12 de mayo se cumplieron 50 años de un singular acto relacionado con nuestra profesión: “el entierro simbólico de El Diario de la Marina”  durante una concentración popular de más de 100 000 personas en la  escalinata universitaria y sus alrededores.

 Fundado en el siglo XIX por una reaccionaria familia española, era una  especie de vocero del gran capital y por ser defensor de todas las  causas impopulares se granjeó el odio del pueblo. Una de sus más  abyectas publicaciones fue un editorial en que festejaba la muerte en combate de Antonio Maceo. Se decía entonces que El Diario de la Marina era el único mal que había durado más de 100 años.

 Después del triunfo de la Revolución mantuvo la misma línea editorial y publicaba en sus páginas comentarios y noticias contra las leyes de beneficio popular. Como no podían oponerse a esa publicación, los trabajadores del periódico, mayoritariamente revolucionarios, inventaron la (coletilla), nota que colocaban al pie de los comentarios expresando su oposición a lo publicado por la dirección del periódico.

 En los primeros meses de 1960 los dueños de El Diario de la Marina abandonaron el país y sus modernos equipos quedarn en manos de los trabajadores revolucionarios.

CRONICA DE UN MAYO INOLVIDABLE

Por: Lourdes María Serra Otero (Texto y Fotos)

Manzanillo…desde el primer día que bajando por la autopista vi el Golfo de Guacanayabo, quede prendada y aunque en aquel viaje tras la huella de Celia no logre comer lisetas y menos la cabeza, quede enamorada por siempre de tu ciudad. Es el amor de tus gentes, la cordialidad hacia esta incansable caminante y ese sentimiento tan hondo por la heroína de la Sierra y el Llano, lo que me hace volver y cada vez mas sentirme como parte de tus aguerridos habitantes.
Pero ese día fue muy especial para mi, asistí al Primero de Mayo, y pude sentir la Revolución latir en tus calles confirmándole su apoyo al Comandante, a la Revolución y luchando por la liberación de los Cinco Heroes.
Entonces mi alma de cronista grafico no pudo resistir la tentación de mostrarle al mundo eso que en palabras sería muy difícil de explicar, eso que se llama Manzanillo en Revolución.
Sirva esto como un pequeño homenaje a nuestro Comandante quién siempre está junto a su pueblo; a Celia, quien me enseño a querer a los Manzanilleros desde su ejemplo, y siempre continua viva entre nosotros. 
Este 1ro de Mayo habrá nuevamente un desfile de pueblo, y se reafirmará una vez más el apoyo incondicional al socialismo y demostrando al mundo que este pueblo ni se rinde ni se vende.
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Celia y sus desvelos periodísticos

El Blog La Esponja y Cubaperiodistas.cu destacan en el trigésimo aniversario de su muerte, el apoyo que ella brindó a los periodistas y al trabajo de la prensa revolucionaria. Siempre fue una aliada con quien contar.[singlepic id=136 w=320 h=240 float=right]

Por Modesto González

En la memoria de los cubanos viven  sus recuerdos, su tradición que va pasando de una generación a otra  y sus hechos  que ya son leyenda.
Ella es la heroína de la Sierra Maestra, de las costas, de la clandestinidad en Manzanillo, Niquero y Media Luna.
Genuina expresión de la mujer cubana, que junto a Fidel y Raúl participó en la guerra de liberación hasta sus últimas consecuencias. Después,  a partir del triunfo sobre la tiranía, permanecerá durante 21 años de trabajo incesante, en la primera fila de las transformaciones revolucionarias, unida con Fidel en la vanguardia del trabajo creativo y del pensamiento más avanzado.
El Blog La Esponja  y Cubaperiodistas.cu destaca en este once de enero, trigésimo aniversario de su muerte, el apoyo que ella brindó a los periodistas y al trabajo de la prensa revolucionaria. Siempre fue una aliada con quien contar.
Desde la  lejana etapa en que  comenzaron a llegar corresponsales extranjeros y cubanos a reportar que la guerrilla alzada en la Sierra Maestra existía y que estaba en condiciones de llevar adelante la guerra revolucionaria, Celia desempeñó numerosas tareas que hicieron viable las conversaciones de los periodistas con Fidel y los hombres de la guerrilla. Al empezar a  atender   en la Sierra Maestra los asuntos de Fidel, ella tomó conciencia del valor que tenían los documentos y los papeles con cartas o mensajes que se cursaban entre el Comandante en Jefe y sus combatientes y con los miembros del Movimiento 26 de Julio, o con oficiales del  Ejército de Batista. Los periodistas que escriben sobre la historia, agradecerán eternamente la conservación, el cuidado y la organización que le dio ella a esos papeles, que hoy constituyen una fuente fidedigna de nuestro proceso revolucionario.
Cuando comenzó a funcionar  Radio Rebelde, su apoyo fue importante para la buena marcha de la emisora de onda corta. Ella  atendió  acuciosamente  que llegara a tiempo la información necesaria para los noticieros. Se preocupaba por las   condiciones de vida de los locutores y técnicos; y  que se mantuvieran cerca del   Comandante en Jefe,  de modo que en medio de los azares de la guerra no se perdiera la comunicación entre ellos.
Con la Revolución en el poder, en las redacciones de Revolución, Granma, Juventud Rebelde,  Bohemia  y otras publicaciones, hablaban de Celia como la amiga, la  madrina, el mejor  apoyo en la comunicación con el Comandante en Jefe. En la historia de esos medios de prensa sus visitas, conversaciones y acciones eran hechos que no se olvidan. En Granma recordamos que ella visitaba el periódico cuando se estaba preparando e imprimiendo, ya caída la noche, y con frecuencia permanecía hasta  la madrugada. En muchas ocasiones se formaba una peña  de actualidad con Jesús Montané, Celia Sánchez, Manuel Piñeiro, Jorge E. Mendoza (director de Granma) y otros amigos, que conversaban  sobre las noticias  importantes, las cuestiones que más preocupaban a Fidel y acerca de sus orientaciones,  que ellos dominaban con propiedad. También analizaban  asuntos que en aquel momento incidían en la opinión pública.
Celia se interesaba por los problemas que afectaban al personal de la redacción y a los obreros de la rotativa y apoyaba cualquier medida que fuera en  solución de sus problemas. Conocía las necesidades de equipos que tenían los fotorreporteros, y cuando se podía disponer de recursos, tomaba en cuenta las necesidades de Granma y   de otros órganos de prensa, para resolverlos por la misma vía. Los gases de plomo de los linotipos de los periódicos, perjudicaban a trabajadores que podían resultar intoxicados, razón por la cual ella se preocupaba de que no faltara la leche en las cafeterías, que pudiera aportar un efecto desintoxicante. Y, desde luego, se interesaba para que la posta médica prestara la mayor atención al que se afectara.
Sería interminable relatar todos los lazos que unieron a Celia con la prensa. Nunca la olvidaremos con su brújula fidelista, siempre en el rumbo correcto. Ella es parte de nuestra memoria colectiva, vive en el recuerdo y el corazón de los trabajadores de la prensa escrita, radial y televisiva, en la memoria de los jubilados de la UPEC.

Desaparición Física de Camilo Cienfuegos

Por: José Prado Lavallós

EL 28 de Octubre se cumplen 50 años de la desaparición física de Camilo Cienfuegos, uno de los más queridos Comandantes de la Revolución.

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Más de la mitad de los cubanos de hoy no habían nacido entonces o eran niños que todavía no podían comprender la magnitud de aquella irreparable pérdida y las emociones que provocó en el pueblo.

De aquel acontecimiento tengo inolvidables recuerdos y la reafirmación de un principio insoslayable para un periodista.

No existen las palabras que puedan describir con exactitud la tristeza del pueblo cuando se supo que había desaparecido el pequeño avión en que Camilo regresaba de Camagüey. Sigue leyendo