Anecdotario

El primer Paso… de Magda Martínez

Me inicié como profesional del periodismo en la revista Bohemia. [singlepic id=59 w=229 h=180 float=right]Como toda novata llegué cargada de excesivos sueños y poca experiencia práctica.
En la redacción se produjo mi iniciación, pero allí, como en todas las redacciones, todo iba y venía como hervidero constante, donde parecía faltar tiempo y dedicación para una recién graduada.
Con tales impresiones, un buen día llegó alguien con una propuesta casi mágica. Aquel hombre me preguntó si no me interesaba trabajar en su sección.  Aunque sólo lo conocía de nombre algo me hizo presentir que el buen acierto me acompañaría. Sin pensarlo mucho, acepté.
De toda mi vida laboral, 14 años transcurrieron junto a él. Fue una etapa de constante aprendizaje pues me ejercité en el estilo de discutir los reportajes de modo colectivo antes de ser publicados, era una especie de tormenta de ideas. En esa área prevalecía el criterio de no pensar en uno sino en el resultado final, al compartir en equipo, método útil y necesario tan a menudo.
Con estas ideas sueltas a modo de remembranza quiero agradecer a todos aquellos que me ayudaron a lo largo de mi carrera periodística, en especial, al hombre aquel que me tendió su mano durante mi primer paso, me refiero al excelente periodista llamado Alberto Pozo, maestro innato y sobre todo magnífica persona.

Publicado en Anecdotario, Me acuerdo cuando…, Periodistas Jubilados, ¿Quién es Quién ?

El eterno dilema

Agosto 5, 2009 por LaEsponja

MI FOTO
Iniciamos la sección en que periodistas de las especialidades gráficas miembros de nuestra delegación, Grupo Asesor, pueden darnos a conocer  la obra preferida de su autoría.

[singlepic id=60 w=250 h=300 float=left]El eterno dilema

Por Enrique Castro (Alberto Pérez de la Rosa)

Hubo otros tiempos en que era preciso abrirse la confianza de una redacción con trabajo ascendente y sostenido. Era la graduación para la vida profesional, el título más estimable. De una a otra foto sencilla había que ganarse un gran reportaje. Ese fue mi caso.
Casi al transcurrir el día Enrique de la Osa, director de Bohemia, no había logrado contactar con Osvaldo Salas para que cubriera la primera intervención quirúrgica a corazón abierto que se transmitiría por TV a todo el país. Era una exclusiva para la revista. Cerca de las 5 de la tarde y del afamado foto-reportero,  nada. Fue entonces que surgió lo inesperado: “Mire, Enrique, yo puedo hacer ese trabajo”. Después de observar su reloj me dijo: “tienes dos horas para estar en el Hospital Naval”.
Salí como un cohete a recoger los “cacharros” de que disponía y agitado pero puntual llegué a la instalación médica al este de la capital.
La paciente era una mujer joven que padecía de un trastorno en una de las válvulas del corazón. Fue impresionante ver cómo latía ese órgano tan determinante que llevamos dentro y apreciar cómo accionaba el doctor Noel González.
A la mañana siguiente volví y supe que el cirujano haría una visita a la recién operada. Desde el exterior vi que llegaba el doctor Noel y fue hacia la joven con quien estableció un diálogo. A mí solo me entreabrieron una puerta y: clik, un par de veces.
Bohemia de esa semana salía con la  foto a dos páginas.  No había mejor modo de ilustrar el éxito de la medicina cubana. Sin lugar a dudas esa fue mi verdadera graduación.
Así concluía mi etapa inicial de capacitación y adiestramiento. Ese y no otro resultó el hecho con que me ganaba la fiabilidad, lograba tener en la mano la llave que abre el mundo establecido de la profesionalidad: el eterno dilema del joven que llega.
PIE DE FOTO: Con este reportaje gané el título más estimado.

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