Las becas cubanas de la paz

 Por  Zheger Hay Harb – abogada y periodista – Fuente: POR ESTO!, MEXICO

Ayer, Timochenko, ex comandante general de las FARC y hoy, con su nombre de pila, Rodrigo Londoño, presidente del nuevo partido en que esa organización guerrillera se convirtió luego de firmar el acuerdo de paz con el gobierno, despidió en el aeropuerto de Bogotá a un grupo de ex guerrilleros, ex militares y víctimas del conflicto armado que viajaron a Cuba a estudiar medicina en cumplimiento de lo establecido en el acuerdo de paz con que se puso fin a más de medio siglo de guerra en Colombia.

Fueron en total mil las becas que el gobierno cubano ofreció para ser cubiertas en cinco años como contribución a la resocialización de los excombatientes y el fomento a una cultura de paz, para que exactores del conflicto tuvieran la oportunidad de estudiar una carrera que los ayudara en ese propósito.

La promesa la hizo el presidente Raúl Castro a Juan Manuel Santos en el marco de la firma del acuerdo en Cartagena. Según dijo el embajador de Cuba en Colombia hace un año, cuando en septiembre salió el primer grupo de 200 becados, no importa que los escogidos no hayan culminado estudios de bachillerato porque su conocimiento empírico más las oportunidades de formación que tendrían en la isla fácilmente pueden superar ese escollo.

El ofrecimiento inicial era de mil becas distribuidas por mitad para el gobierno y la ex guerrilla pero Juan Manuel Santos cedió el cupo que le correspondería para que fuera aprovechado por la FARC. En esta ocasión la FARC decidió incluir a ex miembros de la fuerza pública. El compromiso fue enviado por el gobierno cubano mediante su embajador a la Comisión de Seguimiento, Impulso y Verificación como un aporte a la pacificación del país.

La magnitud de la generosidad cubana puede apreciarse mejor si se considera que, a pesar de que ese país tiene problemas económicos, contribuye al posconflicto con acceso a una carrera de alto costo. Según resaltó el embajador, la educación en Cuba tiene como fortaleza la formación en valores humanos, en la vocación de servicio, independientemente de la orientación política de los estudiantes y por eso es de esperar que luego de terminar sus estudios los becados regresen a sus zonas de origen a servir a sus comunidades que en general son rurales o suburbanas.

Los becados han explicado que a sus veredas llegó la información, se postularon y fueron seleccionados. Debieron, previo a su viaje, firmar un código de ética en la embajada cubana.

Según el embajador, algunos alcaldes y gobernadores le han pedido apoyo para adelantar proyectos de alfabetización y educación, pero no tengo noticia de si eso se ha concretado efectivamente.

Cuba actuó, junto con Noruega, como garante en los diálogos de paz, además de que generosamente prestó su territorio para que éstos se desarrollaran sin nunca emitir una queja porque los tiempos se alargaran en medio de dificultades que muchas veces hicieron temer la ruptura de las conversaciones y que en muy buena parte gracias a los esfuerzos cubanos se mantuvieron.

La autoridad moral de Cuba fue un ingrediente muy importante para generar confianza entre las partes. Quienes quisieron descalificar a su gobierno diciendo que admitía guerrilleros en su territorio, olvidan que en México, otros países latinoamericanos y Europa ha habido y hay representantes de las organizaciones armadas que desarrollan actos públicos de solidaridad con aceptación de sus gobiernos.

Con este nuevo contingente de personas, de alguna manera vinculadas con el conflicto armado, se da un paso muy importante hacia la resocialización y el desarrollo social de las regiones más fuertemente afectadas por la guerra.

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