DISGREGACIÓN DE LA POLÍTICA

Por: Frei Betto

Disgregar: separar, desunir los hilos de un tejido (diccionario).

¿Quién es hoy la derecha y la izquierda en el Brasil? He aquí un dilema shakesperiano. La derecha, representada por el DEM, se acerca al PMDB y, según el senador Agripino Maia, promete “una oposición blanda” al gobierno de Dilma, que se considera de izquierda.
El PPS del diputado Roberto Freire, la otra cara del Partido Comunista, apoya a las fuerzas más retrógradas de la República. El PDS de Kassab y el PMDB de Sarney se quedan fuera de la arena, atentos a la dirección en que soplen los vientos del poder. Cómo se va a considerar de izquierda a quien vote a Renán Calheiros presidente del Senado, y a Enrique Alves, de la Cámara de los Diputados.  Usted, caro(a) lector(a), ¿cree que es de izquierda quien se apoya en Paulo Maluf, en Fernando Collor de Melo o en Sarney?
Desde muy joven aprendí que la izquierda se mueve por principios y la derecha por intereses. Pero ahora ¿quién pone los principios por encima de los intereses? ¿Cómo se siente usted, que es de izquierda,  cuando se topa con comunistas que apoyan el texto del Código Forestal, que tanto agrada a la senadora Katia Abreu?
La izquierda entró en crisis desde que Krushov, líder supremo de la Unión Soviética, denunció los crímenes de Stalin en 1956. En aquella noche de febrero varios dirigentes comunistas, profundamente decepcionados, pusieron  fin a su vida. Después que Gorbachov entregó el socialismo en bandeja a la Casa Blanca, y China adoptó el capitalismo de Estado, la situación empeoró aún más.
Muchos exizquierdistas proclaman que superaron el maniqueísmo izquierda-derecha, inadecuado para este mundo globalizado. Mera retórica para justificar el aburguesamiento de quien, en nombre de la izquierda, adoptó un estilo de vida a imagen y semejanza de los poderosos de la derecha: mucho soborno y horror, como confesó el general Figueiredo, al “amparo del pueblo” (excepto a la hora de buscar votos).
Ser de izquierda hoy es defender los derechos de los más pobres, condenar la superioridad del capital sobre los derechos humanos, abogar por una sociedad en que haya, estructuralmente, reparto de los bienes de la tierra y de los frutos del trabajo humano.
El hecho de que alguien se autonombre marxista no le convierte en una persona de izquierda, así como el hecho de tener fe y frecuentar la iglesia no hace de ningún fiel un verdadero discípulo de Jesús. La teoría se conoce por la práctica, dice el marxismo. El árbol por sus frutos, dice el Evangelio.
Si la práctica es el criterio de la verdad, es muy fácil no confundir a un militante de izquierda con un oportunista demagogo:  basta con observar cómo es su relación con los movimientos populares, su apoyo al MST, su solidaridad con la Revolución Cubana y la Bolivariana, la defensa de las banderas progresistas, la preservación ambiental, la unión civil de los homosexuales, el combate al sionismo y a toda forma de discriminación.

Quien es de izquierda no vende su alma al mercado.

Frei Betto es escritor, autor de la novela histórica “Minas del Oro”, entre otros libros.

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