Un prolongado y sentido aplauso despidió al querido profesional que, como expresó Martín Pulido, es un hasta siempre

Tras las notas del Himno Nacional, el vicepresidente primero de la UPEC, José A. Martín Pulido, pronunció las palabras de despedida de duelo de Julio García Luis, Premio Nacional de Periodismo José Martí por la obra de la vida, ante su tumba  en la Necrópolis de Colón.

PALABRAS DEL VICEPRESIDENTE DE LA UPEC [singlepic id=290 w=320 h=240 float=right]

Las cuartillas de despedida a Julio García Luis, este valioso compañero, gran ser humano y brillante periodista revolucionario, las podríamos escribir hoy a cientos de manos, uniendo en un solo torrente de cariño, las múltiples anécdotas, los consejos y enseñanzas, y los recuerdos de tantos momentos que muchos de nosotros pasamos junto a él en las redacciones, en las aulas de la Facultad y del Instituto, en las oficinas del Consejo de Estado, del Partido y de la UPEC, en los campos y en las fábricas de Cuba y en disímiles latitudes del mundo donde lo llevó la pasión del periodismo.
Su otra pasión, la del magisterio, la disfrutó amplia y versátilmente, desde sus andares como Maestro Rural y Maestro Voluntario, hasta su ejercicio como profesor adjunto y Decano por doce años en la Facultad de Comunicación Social de la Universidad de La Habana. De su labor investigativa y docente salieron varios libros y textos básicos para la profesión. Fue tutor y oponente de tesis, conferencista y panelista, y los muchachos de su tiempo en la Facultad le recuerdan como un perenne participante en todas las convocatorias. Horas antes de su sorpresivo deceso en la tarde de ayer, Julito andaba en faenas del tribunal de grado científico superior universitario.
Los colegas que en fecha reciente alcanzaron el Doctorado en Ciencias de la Comunicación, nunca olvidarán el impulso de Julio García y su alegría al verlos titulados y listos para brindar sus conocimientos, como él hizo, para ayudar a formar al relevo y seguir capacitando a los ya veteranos. Su propia tesis de Doctorado es un valioso estudio reflexivo y propositivo sobre las complejidades del ejercicio del periodismo en el socialismo y la Revolución. Sobre este tema escribió un libro cuya lectura algún día nos lo traerá batallando de nuevo.
En los difíciles tiempos del Período Especial, desde el semanario Trabajadores, opinó con maestría y aplomo sobre agudos asuntos, radiografió los Parlamentos Obreros y escribió decenas de columnas de opinión con la misma letra diáfana, profunda y militante con la que durante veinte años se desempeñara como editorialista del periódico Granma y cronista de más de cincuenta viajes del Comandante en Jefe.
Fue de los periodistas cuyo estilo y agudeza descriptiva el lector reconocía y agradecía, aunque se obviara el crédito, y eso él lo asumía con una modestia y una humildad tremendas.
En medio de lo que él llamó un punto de giro en su vida laboral, una jubilación en nada parecida al retiro, Julito recibió en marzo del 2011 el Premio Nacional de Periodismo “José Martí”, por la obra de la vida. Después de analizar 41 candidatos y candidatas nominados en las delegaciones de base de la UPEC para ese máximo reconocimiento, los quince integrantes del jurado acordaron reconocerle. No se equivocaron, pues fue una decisión que tuvo una acogida prácticamente unánime en nuestro sector, como abrumadora fue la aprobación para elegirle Presidente de la Unión de Periodistas de Cuba en 1986, cargo que ejerció durante ocho complejos años, parte de los cuales también
se desempeñó como activo dirigente en la Organización Internacional de Periodistas. La Asociación Cubana de Comunicadores Sociales lo tuvo como uno de sus directivos fundadores.
Su inspiración martiana y solidaria lo llevó a brindar sus conocimientos en otros países como México, Argentina y Venezuela, donde apoyó la formación de profesionales del periodismo y la
comunicación. Por sus méritos recibió las Medallas Jesús Menéndez y De la Alfabetización, las Distinciones Por la Cultura Nacional y Por la Educación Cubana, las Félix Elmuza, Raúl Gómez García y 40 aniversario de las FAR, así como la condición de Vanguardia Nacional y Cuadro
Destacado de la Educación Superior. Durante uno de los períodos legislativos de la Asamblea Nacional del Poder Popular ocupó un escaño como diputado.
Si queremos que el ejemplo de Julio perdure y se concreten las ideas que con él compartimos, hacemos bien en recordar ahora estas palabras que nos enviara a la ceremonia de entrega del Premio Nacional de Periodismo.

Cito:

“Miremos el mundo que nos rodea, cargado de peligros e incertidumbres.

Miremos a las tareas enormes, complejas, tampoco exentas de riesgos, a las que nuestro país se encara con decisión en lo interno. Sólo un nuevo y poderoso triunfo de la conciencia, sólo un nuevo impulso al espíritu revolucionario, nos sacará a puerto seguro, si es que existe
ese puerto totalmente seguro.
“Eso no se podrá lograr sin una prensa que también se actualice y crezca a la altura de los desafíos de este siglo. Para eso nos hemos preparado.
Para eso hemos acumulado maestría, cultura, patriotismo y masa crítica, a lo largo de décadas. No somos flojos y sabremos ser el sujeto de todo lo más que podemos y queremos darle a la Revolución.
“La prensa cubana no es la solución de todos los problemas, pero puede contribuir mucho más a solucionar muchos problemas. Nuestra virtud no será nunca ser inocuos, sino ser inteligentes guerreros de vanguardia en la confrontación de ideas, en todos los espacios, a toda hora, desde Granma hasta las redes sociales e Internet.
“Este empeño lo dirige el Partido, lo inspiran Fidel y Raúl, lo deben acompañar las instituciones y la sociedad toda, y todos deben saber que la prensa y los periodistas no pretendemos ningún protagonismo especial, sino solo ocupar el lugar y cumplir la misión que nos toca al servicio de nuestro pueblo”. (Fin de la cita)

Compañeras y compañeros:

Julio García Luis no sólo fue un profesional capaz y talentoso, sino que reunía cualidades humanas como la sencillez, la modestia, la bondad y la nobleza, que causaron admiración y cariño en las
redacciones y en las aulas. También en el hogar fue capaz de construir una bella y armónica familia. En nombre de su esposa Nadia, de sus hijas Laura y Beatriz, de los estudiantes y profesores de Periodismo, de sus colegas de los medios de prensa y del Comité Nacional de la UPEC, en nombre de tantos compañeros y compañeras, amigas y amigos, les damos las gracias por habernos acompañado en esta despedida, que es un hasta siempre.

Pido despidamos al querido compañero con una salva de aplausos.

Muchas Gracias.

Centenares de periodistas, estudiantes, directores de medios deprensa, profesores de la Universidad de La Habana, dirigentes del Partido y del Gobierno, amigos y familiares acompañaron el cortejo
fúnebre en sentida y emotiva demostración de duelo.
Alberto Alvariño, segundo jefe del Departamento Ideológico del Comité Central del Partido, Tubal Páez, presidente de la UPEC, el Rector de la Universidad de La Habana, Gustavo Cobreiro Suárez, y Nereida López, secretaria general del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Cultura, estuvieron entre las personalidades que asistieron al sepelio.

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