PELIGROS POSTERGADOS O CEGUERA NEOLIBERAL

[singlepic id=267 w=300 h=220 float=left]Por: Elsa Claro – Delegación Periodistas jubilados en La Habana

Si ya Italia está en plan de salvamento y Francia, la segunda economía europea, entró en recesión al igual que Holanda, que suele calificarse de sobria y hasta hace poco exhibía saludables indicadores, debería examinarse  mejor por qué las más desarrolladas economías, están cayendo.

Algunos vaticinan que hasta la propia Alemania, principal promotora de los exagerados ajustes en boga, puede ser víctima de su propia terapia, pues si el resto pierde capacidades no les podrán comprar cuanto produce y exporta. Algo así pudiera ocurrir en breve, de mantenerse el enorme rigor, sin proyectos de reanimación  económica que amortigüen  el golpe.

Alemania tiene una deuda ascendente al  80 por ciento  de su producto interno bruto. Una cantidad superior a la de España, atacada por los mercados que siguen especulando, mientras las calificadoras de riesgo devalúan los bonos de deuda que Madrid vende, y todo ello lleva a que tengan que pagar más intereses.

No es fácil comprender estos hechos. Si a Alemania o Francia esas entidades internacionales (casi todas norteamericanas, por cierto) que determinan el valor de una deuda y por extensión cuánto se paga por los intereses de ella, les aplicaran los mismos parámetros debilitantes que han usado contra naciones de menor techo económico, les ocurrirían contratiempos similares a los que sufre ese grupo de países ahora asistidos y al mismo tiempo, saqueados.

Otro elemento de clarificación.  Dentro de poco, en los primeros meses del 2012, los gobiernos europeos deben pagar por encima de un billón de euros por concepto de intereses de sus deudas. O sea, cerca de dos millones de millones  menos para los pueblos y que van hacia las arcas de los financistas.

Casi todos  los expertos aseguran que la obsesión con el control del gasto de los gobiernos, particularmente los que afectan a la sociedad, hacen imposible una recuperación a corto o mediano plazos, mientras se provoca un alto desempleo, restricciones salariales  y continuas insuficiencias para la ciudadanía.

Sin crecimiento no hay capacidad de pago de la deuda acumulada. Esta será más cara y los intereses a pagar también. Llamar círculo vicioso a esta política es insuficiente. Gran Bretaña no es ajena al proceder descrito solo por encima, que conste, aunque se oponga a la fiscalización de la Unión Europea.

Tampoco estarán a salvo mientras mantengan el modelo neoliberal y sus falsas curas. Otros dudan de asumir el doble  riesgo de perder soberanía (al dejarse supervisar por inspectores de la Comisión Europea) aunque adopten el plan Merkel-Sarkozi. No hay garantías de que funcione.

Suecia en un extremo y Hungría en el otro, no son los únicos casos. Ante incertidumbres tan pronunciadas y evidencias de no menor peso, sería preferible que cuanto antes,  se reflexione mejor, sin fatales esquemas y poniendo en la balanza también a los más perjudicados a la hora de decidir.

Be Sociable, Share!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


*

+ twelve = 17