CONQUISTAREMOS TODA LA JUSTICIA

Por:  José Prado Laballós – Delegación Periodistas jubilados en La Habana[singlepic id=265 w=320 h=240 float=right]

Recientemente tuve el privilegio de escuchar a una adolescente de noveno grado explicar cómo se apropio de Martí. Y lo exponía con una sencillez conmovedora.

Todos los días-dijo- cuando apenas contaba cinco años de edad, pasaba, de la mano de mi padre, por un parque, en cuyo centro de elevaba una estatua sobre un alto pedestal y siempre me llamaba la atención. Un día le pregunté a mi padre: ¿ quién es ese hombre que está ahí arriba? Y él me respondió: ´Es José Martí, un gran patriota que luchó toda su vida por la independencia de Cuba. Debes quererlo y honrarlo, ¨porque se afirma un pueblo que honra a sus héroes´.

Poco después, cuando aprendí a leer, me interesaban especialmente todas las historias en que era protagonista nuestro ´Héroe Nacional´.

Un 28 de enero, fecha del natalicio de Martí, escribí una extensa composición sobre el ideario martiano. Tuve que leer mucho sobre él ¨ Apóstol¨ de nuestra independencia, y me maravillaba su extraordinaria capacidad como maestro, poeta, periodista, diplomático y patriota. Supe que fue representante diplomático de un país sudamericano, corresponsal de un periódico argentino y maestro de una nación centroamericana, donde lo llamaban ´Doctor Torrente¨, pues era como un torrente su prédica por la independencia de todo el mundo. Porque para él ¨ Patria es humanidad ¨.

Me conmoví-añadió la jovencita- cuando leí su artículo ¨ Vindicación de Cuba¨, en el que refutaba, indignado, los oprobios que un periódico norteamericano había escrito sobre el pueblo cubano.

Mi admiración por aquella adolescente llegó a su punto culminante cuando, evidentemente emocionada expresó: ¨Pero nunca mi devoción martiana creció tanto como el día en que leí que, al ser juzgado por el ataque al Cuartel Moncada, Fidel Castro dijo que había sido José Martí el autor intelectual de aquella heroica hazaña revolucionaria. Comprendí entonces muchas cosas:

que es Fidel el mejor alumno de Martí; que las trincheras de ideas  son más poderosas aún que las de piedra, y que la muerte no es verdad cuando se ha cumplido bien la obra de la vida ¨.

Hoy que nuestro pueblo libra una ingente lucha contra lo mal hecho, y por el perfeccionamiento de la sociedad socialista que estamos construyendo viene a mi memoria otro pensamiento de Martí, válido para todos los tiempos, citado por la adolescente disertante:

La patria necesita sacrificios; se le sirve, pero no se le toma para servirse de ella. La Patria es ara, no pedestal¨.

Cumplamos todos ese mandato  y conquistaremos toda la justicia.

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