Archivo por meses: Enero 2011

LO QUE NO QUIERO OLVIDAR

Por José Prado Lavallós

Aun el sol no calentaba aquella mañana de febrero del año 1950, cuando pasé frente a la entrada del hospital “Calixto García“. [singlepic id=192 w=171 h=331 float=right]La temperatura ambiente resultaba lo suficientemente fría para cualquiera que hubiera estado expuesta durante varias horas a la brisa de la madrugada. Eso pensaba mientras me detuve a mirar a una viejecita que se cubría con una chaqueta raída y desteñida , y que a su lado tenía lo que podría ser un cuerpo humano tapado con una vieja sobrecama de “chenille”.

Tanto me llamó la atención, que aunque iba apurado me acerqué a la viejecita para ver si podía ayudarla en algo. Lo hice, y nunca más podría olvidar aquel episodio, que entonces era muy común y hoy podría parecer exagerado, sobre todo a los más jóvenes en nuestro país.

La señora había salido de Guantánamo desde hacía dos días, con el esposo muy enfermo. Allá le habían recomendado que lo trajera para La Habana, pues en Guantánamo no tenía solución su caso. Ella no encontró una cama para ingesarlo, pero los empleados le recomendaron que no se fuera, que pronto dos camas quedarían vacías, pues los enfermos estaban muriendo. Sigue leyendo

Maestros Voluntarios – ANTECEDENTES DE LA ALFABETIZACIÓN

Por Magali García Moré (codirectora del Campamento Alfredo Gómez. I Contingente)

Realmente yo era graduada en la Escuela Normal para Maestros de La Habana (en 1956), cuando Fidel llamó a los maestros sin aulas a ocupar las que se crearon al inicio mismo de la Revolución-mayo de 1959, cumpliendo así uno de los compromisos plasmados en su alegato durante el juicio luego del asalto al cuartel Moncada, conocido como La Historia me absolverá.
No me resultó nada difícil dar aquel paso conociendo[singlepic id=190 w=320 h=240 float=left] la enorme necesidad de crear aulas para terminar con la ignorancia de siglos, que mantenía atenazado a este país a una situación de calamidad social. En mayo de 1959 salí con un grupo de compañeras y compañeros a ocupar las primeras aulas rurales creadas por la Revolución.
Constituimos un Departamento, que funcionó en el entonces Ministerio de Defensa, y que fue creado originalmente en el II Frente Oriental Frank País y con el cual se pudo iniciar la alfabetización  de las tropas y de la población residente en las zonas liberadas. El DATMCC reunía maestros, técnicos agrícolas y de otros oficios, así como algunos médicos, que pudieron realizar un trabajo de orientación social, técnica, material y cultural al campesinado. Nunca más el campesino y su familia volverían a estar desamparados.
Como integrante de uno de aquellos grupos me enviaron a la zona de Cruce de los Baños, donde más tarde surgió el municipio Tercer Frente, y que había sido asiento de las tropas del Comandante Juan Almeida Bosque durante la guerra de liberación.
Como las transformaciones en el país tenían lugar a la velocidad de la luz, allí solo tuvimos tiempo de sembrar la primera semilla de lo que luego sería una sin igual campaña de alfabetización.
Un día pedí incorporarme al Primer Contingente de Maestros Voluntarios, movimiento al que convocó el Comandante en Jefe, y cuya organización fue confiada a Jorge Manfugás Lavigne, compañero al que admiramos profundamente y que dirigía el SATMCC (el Departamento pasó a Sección al formar parte del INRA). Sigue leyendo