Por José Prado
Es frecuente que al escribir o hablar se empleen palabras superfluas que, además, pueden crear confusión.
Una de las más usadas es como.
Se aburre uno de escuchar o leer que “Fulano fue electo como Presidente de…” o “Pedro fue seleccionado como vanguardia.”
En ambos casos sobra el como. Suprímalo y verá.
En la narración de los juegos de pelota son frecuentes esas palabras sobrantes. Ejemplos?
1)”Olivera pide tiempo al árbitro para acomodarse uno de sus zapatos.”
Desde luego que tiene que ser un zapato suyo. Sería absurdo que Olivera pidiera tiempo para acomodarle un zapato a otro jugador.
2) “El bateador recibió el pelotazo en uno de sus brazos.” Claro, no iba a recibir el ‘dead ball’
en el brazo del receptor.
En ambos casos sobra de sus. Basta decir: “un zapato”o “un brazo”.
A propósito, no se han fijado que cuando un jugador batea de “fao”que nadie captura el narrador dice que “tiene que regresar al cajón de bateo?” Sobra la observación.
Pero ya termino esta “descarga” con una pregunta: Por qué con tanta frecuencia se responde “para nada” en lugar de decir un simple NO?





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