La Huella de los AFRICANOS

Por: Alberto Pozo Hernández – Ilustración Blanquito

Todavía hoy existen confusiones y dudas acerca de las etnias y procedencia de los grupos africanos traídos a Cuba como esclavos. Como eran adquiridos por los negreros en ciertos puntos de concentración o factorías en las cosas del llamado Continente Negro, los denominaban según el punto geográfico en  que se  encontraban enclavadas.

[singlepic id=188 w=638 h=296 float=center]Los “buscadores de esclavos seguían la inviolable regla de mezclar los grupos aunque sus dialectos fueran diferentes o, incluso, tuvieran rivalidades los unos con los otros. Mejor: el objetivo era impedir la unidad”.

Con el paso del tiempo, muchos procedían de segundos viajes, de puertos de embarque en el continente americano. Y a todo lo anterior se unía la carencia de informaciones consecutivas y fiables. Razones existían para la no confiabilidad y la duda.

Al imponer los ingleses la economía de plantación como la cultura comercial americana con vistas a la exportación, la condición indispensable en aquellos momentos era la esclavitud, forma de explotación máxima del ser humano.

Es bueno aclarar algo que, en general, ha permanecido tergiversado: la mayoría de los esclavos arribó en barcos de negreros hispano-criollos, aunque muchos utilizaban su trabajo mediante la bandera norteamericana. Si algo supieron prever nuestros sacarócratas fue el apoderarse del comercio de esclavos, con lo cual amasaron muchas de las grandes fortunas de nuestro país. Como ejemplos descollantes, entre otros, el grupo Alfonso-Aldama-Madan. Personalmente Domingo Aldama Arechaga era el sexto negrero y el capital número 12 de la Isla (1836). Otro, Pérez de Urris, el cuarto negrero y la fortuna mayor del país.

¿Y por qué muchos bajo bandera norteamericana? Porque los barcos se construían en Estados Unidos y esto facilitaba que les otorgasen la condición de abanderados norteamericanos.
¿Cuál era la ventaja?

Los perseguidores del comercio de esclavos, los ingleses, se hacían de la  vista gorda con los barcos de los Estados Unidos porque allí bajo todo el intenso sistema esclavista- se cultivaba el algodón, materia prima vital para la industria textilera inglesa. Incluso, como se trataba de clippers, barcos superrápidos de la época, llegaron a la costa oriental de explotado, prácticamente virgen. Así llegan a Cuba no sólo esclavos del tradicional Golfo de Guinea, sino de todo el continente.

A pesar de las incertidumbres de identificación, los grupos más reconocidos fueron: los lucumíes. Los reyezuelos del antiguo Dahomey, hoy Benin, eran activísimos en la caza de esclavos en las zonas anteriores de ese territorio. De esa factoría vino la mitad de los barcos cargados de africanos que se recibieron en Cuba. Un componente importante de los lucumíes fueron los yorubas, los cuales extendieron al país la influencia de sus ritos.

La amplia región comprendida bajo la denominación lucumí se encontraba al oeste del río Níger. Ellos, junto a los congos y minas, constituyeron los grupos más numerosos.

Los congos procedían de una región muy amplia, comprendida desde la parte norte del río de ese nombre hasta el sur de Angola, zona etnolingüisticamente  bantú. Algunos de sus grupos, mayombe, bacongo, mondongo, constituyeron mayoría en la región centro-occidental de cuba.

Los Mina procedían de la llamada Costa de los Esclavos, en el Golfo de Guinea. Eran embarcados en la factoría San Jorge elmina, fundada por los portugueses en 1482 y visitada por Cristóbal Colón en uno de sus viajes antes de lanzarse a cruzar el Océano Atlántico y descubrir la América. A esa zona también se le llamó la Costa de Oro, en la actualidad República de Ghana.

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