Nuestro Idioma (II)

Por José Prado Lavallós
Regreso a mi primera opinión: ni hiperculto ni populachero. Siempre habrá palabras para expresar ideas de manera comprensible para todos, sin perjuicio de qie maticemos el discurso con expresiones [singlepic id=172 w=212 h=131 float=left]típicas del ambiente en que se desenvuelven los interlocutores. No se trata de que proscribamos el uso de palabras que comenzaron siendo regionalismos y con el tiempo terminaron por imponerse. Lo que considero inaceptable es que a palabras del idioma que existen desde hace mucho tiempo se les atribuya un significado que no tienen. Y eso es lo que está aconteciendo en nuestros medios de comunicación.
Para nadie es un secreto la influencia que ejerce la televisión en el leguaje cotidiano. Basta ver cómo se multiplica el empleo incorrecto de palabras que se escucharon por primera vez en la tv.
Un ejemplo: a alguien se le ocurrió un día decir jornada en lugar de día, que no es igual, y poco después vemos que se emplea con ese significado en todas partes.Una fornada puede tener varios días (Jornada Camilo Che) y un día puede tener más de una jornada (jornada de la mañana, de la tarde, de la noche). En consecuencia hemos escuchado expresiones como las citadas a continuación: “Impresionante jornada de crímenes en Bagdad”,”Felicitaciones a fulano en su jornada de cumpleaños”, en las que el término se usó de manera incorrecta.
Les prometo que continuaremos con notas dirigidas a mejorar el empleo de nuestro rico Idioma.

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