Por Marcelino Ortiz C.
Un grupo de actores británicos, encabezado por Derek Jacobi y Mark Rylance, decidió abrir un debate sobre quién escribió realmente las obras de William Shakespeare, se dio a conocer en conferencia de prensa recién celebrada en Londres. Cerca de 300 personas firmaron una “declaración de duda razonable” con la que esperan promover la investigación sobre la autoría de las obras atribuidas al más célebre escritor inglés.
“Me adherí al grupo teórico porque no creo que nadie pueda llevar a cabo la investigación por su propia cuenta”, dijo Derek.
La agrupación afirma que no existen documentos históricos que demuestren que a Shakespeare se le pagó por su trabajo.
Además, de entre todos los documentos que pueden ser realmente atribuidos al escritor, nacido en Stratford-upon-Avon en 1564, ninguno es de índole literaria. Y para muestra, su testamento, en el que el escritor le dejó a su esposa su “segunda mejor cama y los muebles”, pero que no contiene ninguna de sus famosas expresiones o frases, y donde no hace mención alguna a libros, guiones o poemas.

FAMILIA ANALFABETA
¿Cómo se familiarizó con todas las cosas italianas a tal punto que hasta detalles oscuros en sus obras son exactos?La Coalición Sobre la Autoría de Shakespeare, como se ha denominado el grupo de 287 personas, dijo que no es posible que las obras del poeta hubiesen sido escritas por un plebeyo criado en un hogar de analfabetos.
Este colectivo se pregunta por qué la mayoría de sus piezas fueron ambientadas en la clase alta y porqué nunca menciona Stratford-upon-Avon, su ciudad natal.
“¿Cómo se familiarizó con todas las cosas italianas hasta el punto de que incluso los detalles oscuros de sus obras son precisos?”, señaló el grupo.
Desde el siglo XVIII han circulado teorías conspiratorias sobre personajes destacados que pudieron usar el pseudónimo de Shakespeare, entre ellos, el dramaturgo Christopher Marlowe, el noble Edward de Vere y Francis Bacon.
La primera maestría sobre los estudios de la autoría de Shakespeare en Londres ya se iniciaron y la declaración, dada a conocer en el teatro Minerva de Chichester, Inglaterra, también nombra a 20 prominentes artistas que en el pasado dudaron de la autoría de Shakespeare.
Entre ellos, Mark Twain, Orson Welles, Sir John Gielgud y Charlie Chaplin.
Una copia de la declaración fue presentada al doctor William Leahy, director de la facultad de Inglés de la Universidad Brunel, en Londres, y coordinador de la primera maestría sobre los estudios de la autoría de Shakespeare.
“Desde hace dos años hemos batallado para traer la discusión a la esfera académica”, dijo Leahy.
“Es una pregunta legítima con un misterio y el debate intelectual nos acercará a ese misterio”.
“Eso no significa que encontraremos respuesta para todo. Ese no es el objetivo. Lo importante es hacerse preguntas”, finalizó.
¿WILLIAM SHAKESPEARE, HOMBRE O MUJER?
Agregando más leña al fuego, una polémica que por más de un siglo y medio recorre tanto el mundo intelectual como histórico, se hace de nuevo presente en estos días, ya que en fecha reciente una escritora e investigadora estadounidense sostuvo el argumento, según el cual las obras de William Shakespeare fueron escritas por una mujer.
Entre las incógnitas que se debaten está en cómo Shakespeare, con un nivel escolar medio, fue capaz de producir tantas y variadas grandes obras que ningún otro escritor en lengua inglesa.
Se han manejado docenas de nombres, pero la investigadora norteamericana afirma que fue una mujer nombrada Mary Sidney, condesa de Pembroke, hermana del poeta isabelino Sir Philip Sydney.
La condesa era poeta y considerada, al igual que Isabel I, una de las mujeres con una esmerada educación sobre las demás en Inglaterra y contaba con los medios económicos y las oportunidades para escribir.
La norteamericana explica que el bardo de Stratfordon Avon escribió sonetos de amor a un muchacho y Mary Sidney tenía un amante más joven que ella nombrado Matthew Lister.
Analizando sus pasos en el tiempo, Mary Sidney nació tres años antes que el supuesto Shakespeare y murió cinco años después y cuando soportó la muerte de familiares y amigos cercanos, sus obras se volvieron más sombrías.
“Todo encaja”, dice la escritora e investigadora norteamericana. Ahora falta por ver, luego de la conferencia que ella dictó, qué opinan los críticos y amantes de la insuperable y genial obra del bardo inglés William Shakespeare.




