“CUBANOS Y CUBANAS” – Nacionalidades en la formación de nuestro pueblo

[singlepic id=63 w=267 h=200 float=right]El periodista cubano, Alberto Pozo, miembro de la Delegación de  Periodistas Jubilados Cubanos – Grupo Asesor, prepara un libro referido al tema del título, que el Blog presentará por partes. Esperamos su comentarios.

PROLOGO

Nacionalidades en la formación de nuestro pueblo

[singlepic id=116 w=254 h=291 float=left]Por: Alberto Pozo,  Fotos: Lourdes M . Serra, Imagen: La Esponja

Quizás uno de los pueblos que ha recibido más diversos influjos de otras nacionalidades, ha  sido nuestro pueblo.

Esto se debe a las condiciones históricas, geográficas, sociales y políticas en las que se ha formado el pueblo cubano.

Cuando en 1510 se inició la conquista de Cuba por los españoles –después de haberla conocido Colón en 1492-, venían desesperados en busca de oro y plata, que tanto necesitaban y ambicionaban.

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Por obligarlos a trabajos forzados en la búsqueda del oro, el indígenea autóctono –unos 100 mil habitantes- comenzó a desaparecer víctima de ese excesivo esfuerzo, por la falta de alimentos, por las enfermedades traídas por los invasores y por la desesperación a que lo llevó la separación de su familia y grupo, lo que trajo una ola de suicidios por su deseo de desaparecer en la opresión y la soledad.

De España llegaron primero los representantes de las regiones de Castilla, Andalucía y Extremadura, seguidos casi de inmediato de los Isleños o Canarios, los formadores del campesinado.

Con estos primeros grupos llegaron los Judíos conversos de esas regiones huyéndole a la peligrosa Inquisicón que no creía en ellos y los llamaba “marranos”… Fueron los primeros latifundistas de Cuba. Poco después comenzaron a integrar la fila de los inmigrantes los derrotados árabes de España, influidos directamente por el temor a la Inquisición.

Los invasores no venían a sudar en trabajo directo, sino a explotar a los indígenas nativos, que desaparecían rápidamente. Entonces pretendieron sustituirlos por Yucatecos, que sí luchaban duramente y cobraban vidas, pero caían presos de los españoles. Comenzaron a legarnos su cocina heredada: la maya, asada con el maíz,  sin dejar de insurreccionarse contra las injusticias. Después, sus hermanos de Campeche, traídos para levantar las fortalezas, completaron este influjo mexicano.

No bastaron los yucatecos. Comenzó la trata de Esclavos Africanos que, al decir de los mismos explotadores, valían en el trabajo por cuatro indígenas. El esclavo africano se unió a sus antecesores en sus luchas por la libertad y posteriormente constituyeron el mayor porcentaje en los ejércitos independentistas. El negro es parte fundamental del pueblo cubano.

A principios del siglo XIX influyeron decisivamente los 30 mil Colonos Franceses y sus familias que huían de la Revolución Haitiana. Influyeron durante todo el siglo XIX y más en la cultura y formación del pueblo cubano.

Con el influjo de la revolución industrial lidereada por los ingleses en el siglo XIX y su oposición a la esclavitud porque necesitaban al obrero asalariado y no al esclavo, llegaron los Chinos a mediados del siglo XIX, en concontratos aparentes de asalariados, aunque en el fondo eran conciciones esclavistas. Pero el chino también se rebeló: “No hubo un chino traidor, no hubo un chino desertor”, dice la tarja de la columna monumental levantada en Línea y L, Vedado, en su honor, por su contribución a la independencia.

Ya desde 1880 estaba influyendo en Cuba el capital norteamericano de forma progresiva con la compra de ingenios y el apoderamiento sistemático de la exportación de Cuba, incluido nuestro genuino tabaco. Con el pretexto de ayudar al pueblo cubano, intervinieron con su ejército y obligaron a los españoles a firmar La Paz de París, aunque aviesamente eliminaron la representación cubana.

Desde luego, el mundo se percató que incrementarían tremendamente sus inversiones en su neocolonia de Cuba. Y llegaron los pobres de otras nacionalidades. Junto con los Norteamericanos y sus 13 mil colonos, vinieron Suecos, Daneses, Finlandeses y Rusos provenientes de modo directo de los Estados Unidos, donde ya radicaban.

Pero desde México, donde ingenuamente creyeron que hallarían el Paraíso, llegaron, en una segunda esperanza, Japoneses, Coreanos, Filipinos y otros Asiáticos. Del Caribe, directamente al corte  de caña inmigraron más de 160 mil haitianos; y de Jamaica, unos 60 mil nativos que, por saber inglés y estar alfabetizados, pudieron ocupar puestos en los ingenios. Además, legiones de otros caribeños, como ocurrió con los Caimaneros en Isla de Pinos, hoy Isla de la Juventud y los Hindúes de Guantánamo.

Pero algo aparentemente insólito se dio con la neocolonia: más de medio millón de hispánicos –cantidad superior a la recibida por Cuba en todos los siglos anteriores-, azuzados por su penuria y la esperanza de resolverla con el capital yanqui. Esta ilusión se mantuvo hasta 1930 al presentarse la Crisis Mundial Económica, iniciada en Estados Unidos en 1929. Había pasado el tiempo de “Las Vacas Gordas” y se entraba en el duro período de “Las Vacas Flacas”.

Lo interesante es que la mayoría de estos inmigrantes procedía del norte de la Península Ibérica: Gallegos, Asturianos, Vascos y Catalanes. Grupos que antes se les dificultaba emigrar por la existencia de leyes restrictivas que se borraron a mediados del siglo XIX.

¡No es de extrañar que nuestro Nicolás Guillén calificara nuestra cultura como el ajiaco cubano!.

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2 pensamientos en ““CUBANOS Y CUBANAS” – Nacionalidades en la formación de nuestro pueblo

  1. avataromar gómez hernández

    por favor. desarrollar con ejemplos la influencia en el lenguaje y la culTura cubana en la forja de la nación.

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